La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

24 agosto, 2013

Caminando con Pla junto al mar

Filed under: Diálogos de blog en blog. — Nicolás Doncel Villegas @ 22:46

Antoniomm:

La habitación está encalada de blanco y por el balcón entra el clamor continuo y acompasado del mar y una brisa que lo cura a uno de los calores secos del verano de Madrid. Sólo al llegar aquí me doy cuenta de todo el cansancio que traía, ese cansancio al que se acostumbra uno tanto que ya lo confunde con la normalidad. Hay caminos secretos que  llevan  por los acantilados y los pinares y las calas de vértigo y agua transparente. En cualquier fonda cerca de la playa le sirven a uno asombrosos arroces, ensaladas frescas con tomates muy rojos y cebolla picada muy dulce y un aceite de oliva que relumbra en la botella como un lingote de oro.

Este es el territorio de Josep Pla: él inventó una prosa a la medida de la intensidad sensorial de este mundo.

clip_image002Nicolás:

De Pla recuerdo haber leído algo que me gustó sobre los paseos solitarios junto al mar. Pero no sé exactamente qué es. Voy a ver si lo encuentro.

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“Ahora, en este pueblecillo de la costa, salgo, a veces, por la tarde, a dar una vuelta. Me gusta pasear al lado del mar por los caminos solitarios. La soledad, al lado del mar, parece una soledad doblada. Sobre los ribazos rocosos, el camino es como una cinta que serpentea. La fina arena de las pequeñas playas no ha sido pisada en muchos días. El viento sopla con su indiferente monotonía.”
La huida del tiempo – J. Pla

La soledad doblada, esa soledad que ciertos lugares son capaces de incrementar cuando se pasea sin compañía. Lugares cada vez más difíciles de encontrar.

Bueno, a no ser que una tarde como la de hoy decidas pasear por la campiña cordobesa. Si uno se atreve a buscar la soledad en los campos de trigo ya segados no encontrará ni siquiera un mal espejismo. Seguro que solo encuentras la compañía de tu propia sombra caminando cansina, deshidratada, casi derretida.

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Vuelvo a pasear junto al mar (ojalá pudiera hacerlo ahora mismo). Pero lo hago en verano, en invierno el mar me inquieta. No me acostumbro a caminar junto a él, lo veo más inmenso, más amenazante. Sobre todo por la noche. La oscuridad y el mar invernal, juntos, son dos grandes monstruos. Cuando, desde la cama, entre sueños, escucho sus bramidos, no encuentro la paz.

Y vuelvo también a Pla, porque sirve de apoyo a lo que siento y porque quién mejor que él para contarlo. Escribiendo sobre la delicadeza y sensibilidad de la naturaleza, en contraposición a lo desenfrenada que ésta se muestra a veces, recurre a ese mar invernal que tan poco me gusta:

“Así un almendro en flor sobre la estúpida idiotez gigantesca del mar en invierno, llega a calidades y delicadezas indescriptibles. Es como una página de Mozart, del triste, juvenil y fugaz Mozart, frente al descomunal bramido.”

La huida del tiempo – J. Pla

Blog de Antonio Muñoz Molina – 20 de agosto de 2013

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