La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

15 agosto, 2013

Girasol para el Día de la Virgen

Filed under: Media cosecha — Nicolás Doncel Villegas @ 10:08

El polvo se deposita por pura inercia en algunas zonas de la carrocería del coche, sobre todo en la zona horizontal del parachoques trasero y en el cristal y el limpiaparabrisas de la puerta de atrás. Conduzco despacio por el camino, pero aun así es inevitable dejar el rastro. Esa polvareda me recuerda a las viejas películas del oeste cuando, en una imagen lejana, se veía cabalgar a los guerreros indios, la estampida de vacas corriendo sin que los vaqueros pudieran detenerlas o las manadas de búfalos trotando sobre las praderas intentando huir de sus cazadores. La polvareda era como la inmensa cola de un cometa viajando a ras de tierra.

clip_image001En esta mañana de este agosto, que no da tregua en la calor (“habrá que esperar a que pase la Virgen a ver si aflojan estas calores” –se ha dicho siempre por aquí, esperar a que pase el 15 de agosto, cuando las temperaturas suelen dejar de ser tan agobiantes), esta mañana víspera de ese día que sigue siendo fiesta en toda esta España (creo), vengo a ver cómo va el girasol, las pipas. Antes de que el sol se haga de justicia, cuando todavía permite hacer una vida casi normal a los que vivimos en estas campiñas cercanas al Valle del Guadalquivir, me acerco a ver cómo se van secando las grandes hojas que no hace mucho lucieron verdor. El tallo, el troncón, aguanta el peso de la panocha (que aunque no sea de maíz, panizo o mijo es un término bien avenido para el girasol), eso que en la wikipedia llaman capítulo, ya ve usted qué nombre tan extraño para la parte de una planta en la que se agrupa el fruto. La piña agacha la cabeza, se dobla hacia el suelo, y eso es buena señal: el peso de las pipas, bien granadas, obligan a esa especie de saludo oriental. Si la piña se muestra erguida, la cabeza alta, orgullosa, mirando y retando al sol, mal asunto: las pipas no han granado bien, la cáscara en su negritud perfecta se ha quedado vacía, hueca, vana… y cuando la máquina cosechadora la siegue saldrá expulsada, junto a la hojarasca triturada; o pasará al camión y penalizará en el precio cuando el comprador coja una muestra para analizar la calidad del producto.

Bajo del coche en varios puntos a los largo de la parcela, despeino la piña quitándole la pelusilla vegetal que cubre la panocha de pipclip_image003as, arrancó algunos pétalos para poder sacar algunas pipas que me den un diagnóstico de cómo será la cosecha. La primera impresión no es mala, la mayoría tiene un fruto fresco y de agradable sabor al masticarla (aunque esto último no cuenta para el rendimiento en aceite que tendrán dentro de unas semanas); algunas están vanas, se nota en el tacto, no hay ni siquiera que llevarlas a la boca, las aprieto entre el pulgar y el índice y me muestran su oquedad. No será un gran cosecha porque, además, algunas zonas no pudieron ser sembradas adecuadamente, pero será una media cosecha, esa expresión que muestra una conformidad con lo que la naturaleza ha determinado que sea.

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