La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

11 agosto, 2013

Caminos inescrutables o el guardarraíl del sinsentido

Filed under: Por el pueblo — Nicolás Doncel Villegas @ 10:28

11:33 ¡Oh profundidad de las riquezas, de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!

La Biblia – Epístola del Apóstol San Pablo a los Romanos

clip_image002La fotografía de la izquierda corresponde a un lugar por el que suelo caminar con el ánimo de mantener el cuerpo a un nivel mínimo de agilidad, paralelo al de la mente, e intentar así combatir el deterioro natural que el tiempo y la edad llevan consigo.

El lugar corresponde a un viaducto elevado sobre el paso de la vía férrea construido hace un par de años para comunicar el pueblo con una carretera de circunvalación.

Cuando el caminante regresa al pueblo lo hace por ese arcén de la carretera que aparece en la foto. Cansado, sudoroso, pero respetando las normas de circulación peatonal, ha conseguido llegar hasta la parte más elevada del viaducto. Y es ahí cuando siente que la falta de oxígeno que agarrota los músculos de sus extremidades inferiores parece afectarle también al sentido de la vista. Incluso hay un momento que esa falta de oxígeno, resultado de los kilómetros andados y la brusca ascensión, casi alpina, parece afectarle a su capacidad de raciocinio. Es entonces cuando el caminante se detiene en seco, inclinando su cuerpo hacia adelante para equilibrar lo que la pendiente desequilibra ya que el tanto por ciento de desnivel en el que se encuentra sería admitido en cualquier col del Tour de France. Incrédulo ante lo que observa se quita la gorra que cubre su cabeza, se limpia el sudor, mesa sus ralos cabellos…dando tiempo a que su mente sea capaz de descifrar todas las dudas que de ella se han apoderado.

Si el lector ha sido atento observador, hace rato ya que debe estar haciéndose las mismas preguntas, sin necesidad de descubrir su testa, limpiarse el sudor ni mesar sus cabellos, intentado averiguar por qué ese guardarraíl (quitamiedos, lo llaman también) colocado al borde de la carretera no ha seguido su trayectoria natural hasta ser soldado a la baranda grisácea del viaducto en lugar de a la azulada. ¿Por qué el operario eligió la baranda azul, obligando al caminante a tener que caminar sobre la delgada línea blanca cubierta de matojos, y enfrentarse así cara a cara con los vehículos que circulan por ese lado de la calzada? ¿Por qué no eligió la baranda gris para hacer esa liaison de vallas protectoras que hubiese llevado al caminante al refugio protector que es la acera del viaducto? ¿Por qué ha convertido ese guardarraíl, también llamado quitamiedos, en una estructura metálica capaz de generar, si no miedo, sí temor? ¿Por qué si los caminos del Señor son inescrutables han de serlo también los del Hombre?

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2 comentarios »

  1. Porque el avezado operario, sabedor de las preocupaciones del caminante por su estado físico, consciente de la necesidad de mantener una actividad que tonifique el corazón y los músculos y contrarreste los estragos que la edad provoca (como bien apunta el autor), proporciona con esta manera de instalar el quitamiedos o guardarraíl una oportunidad más de entrenamiento: la del salto de altura. Es decir, el caminante, en este punto, debe pasar al otro lado del guardarraíl o quitamiedos mediante un salto, bien de tijera, a rodillo, o el conocido como Fosbury (aquí la decisión es totalmente individual) para situarse, como corresponde, en el refugio que ciertamente lo protegerá de las embestidas de los automóviles.

    Eso, o que el operario el seguidor de Escher, que también puede ser.

    Abre la mente, Nicolás, abre la mente.

    Comentario por Ángela — 11 agosto, 2013 @ 23:06 | Responder

  2. Ahhh, qué bueno el comentario, querida Ángela.
    Y sí, el caminante optó por el salto de altura, en una especialidad personal intermedia entre el rodillo y la “tijereta”. El caminante todavía pudo hacer ese esfuerzo dado su temor a enfrentarse a pecho descubierto a cualquier coche o, lo que es peor, a cualquier tractor equipado con apero agrícola.
    Nunca pensé en la posibilidad de que el operario fuese seguidor de Escher. Pero, ¡cosas más raras se han visto!
    Gracias por hacerme ver más allá de mi realidad lógica.
    🙂

    Comentario por donceldevr — 12 agosto, 2013 @ 9:20 | Responder


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