La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

11 julio, 2013

La viga de Ohanes

Filed under: Tizas de colores — Nicolás Doncel Villegas @ 10:01

ohanesHace una semanas, cuando al curso escolar le quedaban muy pocos días lectivos, hablando sobre lo que es un desván, y como en esa antigua dependencia de las casas de labradores era fácil ver las vigas, crujías, etc. de la estructura del edificio, un compañero de profesión, que no de colegio, me comentó si había oído hablar del sucedido llamado “la viga de Ohanes”. Como mi ignorancia sobre el asunto era total quise saber. Y ahora contaré lo que averigüé. Es un texto largo, para lo que es habitual en la literatura bloguera, pero recomiendo a eso que se llama la comunidad educativa la lectura completa, sobre todo teniendo en cuenta que la susodicha comunidad anda de vacaciones y debe tener más tiempo libre.

Entre los libros de apeos del Archivo Municipal del Ayuntamiento de Ohanes, pueblo de la Alpujarra almeriense, existió en su día un volumen (hoy desaparecido) en el que se recogían unos documentos fechados entre noviembre de 1734 y diciembre de 1740, cuando Ohanes era pueblo de realengo. Nos permiten seguir un curioso conflicto entre el ayuntamiento y el maestro y constituyen toda una tragicomedia: comedia por el desarrollo de los acontecimientos (que provoca risa en primera instancia) y tragedia por el triste balance final, anunciado y esperado pero no evitado por las autoridades. Cierto es también que sobre la autenticidad, o falsedad, de tales documentos se ha investigado y escrito bastante y los eruditos en el asunto tienen diferentes opiniones.

A continuación transcribo todos estos documentos, porque resultan curiosos, y que cada cual piense lo que a bien tenga parecerle.

El primer documento, fechado el 15 de marzo de 1734, es una carta del maestro al alcalde, que dice así:

Señor Alcalde de Ohanes de las Alpuxarras:

Tengo el honor de poner en su conocimiento la inquietud que me produce ver la viga que media la clase que regento, pues está partida por medio, por lo cual el terrado ha cedido y ha formado una especie de embudo que recoge las aguas de las lluvias y las deja caer a chorro sobre mi mesa de trabajo, mojándome los papeles y haciéndome coger unos dolores reumáticos que no me dejan mantenerme derecho. En fin señor alcalde, espero de su amabilidad ponga coto a esto si no quiere que ocurra alguna desgracia con los niños y con su maestro, éste su muy seguro servidor.

Señor maestro de primeras letras de la localidad de Ohanes (firmado y rubricado).

La contestación del alcalde a este escrito data del 28 de noviembre del mismo año 1734, y dice lo siguiente:

Señor maestro de primeras letras de la villa de Ohanez de las Alpuxarras:

Recibo con gran extrañeza, el oficio que ha tenido a bien dirigirme y apresuro a contestar. Es cosa rara que los agentes de mi autoridad no me hayan dado cuenta de nada referente a la viga, y es más, pongo en duda que se encuentre en esas condiciones, puesto que según me informa el tío Sarmiento no hará sesenta años que se puso, y no creo una vez dadas esas explicaciones que no tenía porque paso a decirle que eso no son más que excusas y pretextos para no dar golpe.

En cuanto a lo de los papeles que se le mojan y el reuma que se le avecina, puede muy bien guardárselos a aquellos en el cajón o en casa y está yendo a la escuela con una manta. No obstante lo que antecede, enviaré uno de estos días a algunos de mis subordinados que mire lo que hay de esto. Y ojo que (e)se engaño le estaría estar otros seis años sin cobrar los quinientos reales de su sueldo.

Dios guarde a V. muchos años. Ohanes, 28 de noviembre de 1734.

El alcalde Bartolomé Zancajo. (firmado y rubricado)

De nuevo el maestro escribe al alcalde el 29 de noviembre:

Sr. Alcalde de Ohanes de las Alpuxarras Partido de Uxixar. Reino de Granada:

Tengo el honor de acusar recibo de su atento oficio de ayer donde tiene a bien de poner en duda el estado de la viga. Desde mi oficio anterior, Sr. Alcalde, hace unos ocho meses, pasaron las lluvias del invierno, y yo siempre mirando la viga con la inquietud consiguiente. ¿Caerá o no caerá? Y así un día y otro, como si en vez de una viga fuera una margarita. Si V. no cree lo que le estoy diciendo, puede mandar dos personas peritas, o venir V. mismo dando un paseíto, si no le cuesta mucha molestia, que yo no le engaño, más que darle una idea del estado de mi clase, me permito acompañarle un dibujo, tomado del natural, que le dará una estampa real de ella. Y de lo del sueldo, no creo que se atreva V. a tocar mis quinientos reales, porque ya sabe V. lo que dice el refrán: “Al cajón mi…”, en fin Sr. Alcalde, Dios le guarde muchos años los efectos de la viga.

Ohanes de la Alpuxarra a 29 de noviembre de 1734.

El maestro Menón (o Zenón) Garrido. (firmado y rubricado)

El documento siguiente es del 15 de octubre de 1735, y en él el alcalde se muestra muy contundente en su contestación al señor maestro:

Señor maestro de primeras letras de la villa de Ohanes de las Alpuxarras:

Acuso recibo a su oficio de 29 de noviembre del pasado año, me parece excesiva tanta machaconería en el asunto de la viga. Sepa el señor maestro, que si no le conviene la escuela puede pillar el camino e irse a otro sitio, que aquí para lo que enseña, falta no hace.

¿Qué importan a estas gentes ni a nadie dónde está Marte ni las vueltas que da la Luna, ni que cuatro por seis son veintisiete, ni que Miguel de Cervantes descubrió las Américas? Para coger un mancaje basta y sobra con tener fuerzas para ello. No obstante, como soy amante de la curtura y no quiero que digan que he echao al maestro y no le trato como se debe, nombraré una comisión que informe sobre el asunto de la viga y si resulta que usted me ha engañao sa caído.

Dios guarde a V. muchos años. Ohanes de la Alpuxarras a 15 de octubre de 1735.

El alcalde Bartolomé Zancajo. (firmado y rubricado)

Aún pasan siete meses antes de se haga el informe prometido del estado del local de la escuela, informe que se da el 15 de mayo de 1736:

Informe:

Antonio Fuentes Barranco y Juan González García, maestros albañiles graduados de la villa de Ohanes de las Alpuxarras, informan que:

Personados en el sitio denominado u llamado, dicho sea con perdón, la escuela de este lugar, a las 12 de la mañana del día 15 de mayo de 1736 acompañados por el señor escribano de este Ayuntamiento, y mandados por el señor alcalde, opinamos, pensamos y creemos que la viga que ocupa el centro de la clase, aula o sala, que por estos tres nombres se denomina o circunscribe, que la dicha viga no se ha movido, sólo se ha bajao cosa de diez o doce deos, amenazando sólo caer, pero nunca juntarse con el suelo aplastando a los que coja dentro.

Pero como quiera que la madera es un cuerpo astilloso, tiene que crujir antes de pegar el golpazo, dando tiempo a que se salven por lo menos siete u ocho. Por todo lo cual, y puesta la mano en el corazón y en conciencia, decimos, que el peligro que ofrece, la aludida viga, es un peligro leve, o sea de poca trascendencia. Todo lo cual firmamos y no sellamos, por no tener sello.

En Ohanes a la fecha arriba indicada.

Antonio Fuentes (firmado y rubricado). Juan González. (firmado y rubricado).

Y como colofón a dicho informe de los “peritos” el escribano certifica y da fe de las posibles consecuencias de que la dichosa viga se rompa definitivamente:

Don Celedonio González García de García González. Escribano de la Villa de Ohanes de las Alpuxarras, partido de Uxixar, reino de Granada.

Digo, declaro y doy fe, de cuanto en esta información del maestro de primeras letras de esta localidad, sobre una viga que dice el primero al Sr. Alcalde, o sea el segundo, está partida en el techo de su clase. Mi informe imparcial, desapasionado y verídico, como corresponde a mi profesión, es el siguiente. Si la viga cae y amenaza peligro, puede ocurrir:

a) Que mate al Maestro, en cuyo caso esta digna Corporación se ahorraría los quinientos reales que le paga.

b) Que matase a los niños, en cuyo caso sobraba el maestro.

c) Que matase a los niños y al Maestro, ocurriendo en este caso, como suele decirse, que mataban dos pájaros de un tiro.

d) Que no matase a nadie, en cuyo supuesto no hay por qué alarmarse.

Examinados en derecho las causas y efectos que anteceden emito este informe, honrado y leal, cumpliendo con ello un deber de conciencia.

En Ohanes de las Alpuxarras a 15 de mayo de 1736.

Celedonio González García. (firmado y rubricado)

El desenlace final de esta historia era la que se podía esperar siguiendo toda la narración: el 15 de diciembre de 1740 se escribe la crónica oficial de lo acontecido:

Yo, don Joseph Sancho Mengíbar. Cronista oficial de la Villa de Ohanes de las Alpuxarras, declaro por mi honor ser ciertos los hechos que a continuación describo para que de ellos quede constancia en el Histórico Archivo de esta villa, lamentando que la índole de los mismos ponga un hito trágico en los bucólicos anales de este pueblo.

El día catorce de octubre del año de Nuestro Señor Jesucristo, mil setecientos cuarenta, siendo alcalde de esta villa Don Bartolomé Zancajo y González Zancajo, y siendo las once de su mañana, se hundió el techo del Salón Escuela de esta localidad, pereciendo en el siniestro, el señor Maestro de primeras letras Don Zenón Garrido Marín y los catorce niños que en aquellos momentos daban su clase.

Después de laboriosos trabajos fueron extraídos de entre los escombros los cadáveres de las víctimas y trasladados al Depósito del Cementerio Municipal, acompañados del pueblo en masa, que era partícipe por entero del dolor que significaba tal catástrofe, ya que a todos, más o menos directamente, les alcanzaba, dado el número tan elevado de inmolados en aras de la cultura.

Abierto el oportuno Expediente, se ha podido comprobar que por parte de la Autoridad competente se tomaban periódicamente todas las medidas encaminadas a velar por el buen funcionamiento del sagrado recinto; y como prueba concluyente se presentó un Expediente incoado al efecto, en que dos peritos albañiles y el Ilustre Escribano de esta Villa, informaban sobre el buen estado del local, en fecha muy próxima al suceso, ya que los informes datan del día 15 de mayo de 1736; quedando plenamente demostrado que únicamente un accidente fortuito fue el responsable del hundimiento a que hemos hecho referencia.

Y para que quede constancia, lo redacto y firmo en Ohanes de las Alpuxarras a 15 de diciembre de 1740.

Joseph Sancho. (firmado y rubricado).

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