La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

11 junio, 2013

Contra el Viento del Norte – Daniel Glattauer

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 15:55

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Que los tiempos avanzan qué es una barbaridad ya lo dijo alguien. Es por eso que uno siempre puede verse sorprendido por cómo las relaciones humanas se adaptan a esos avances. Si años ha, muchos años, hubo escribanos que dedicaron su tiempo a escribir cartas a quienes no dominaban el arte y la necesidad de la escritura, de igual manera que hubo poetas y literatos de café y anís que por el pago de taza y copa escribían cartas de amor sustituyendo a quienes no habían conocido musa literaria ni amor carnal, para de esa forma embelesar a la dama que se resistía a requiebros o proposiciones amatorias, en pleno siglo de lo virtual no debería sorprendernos que una relación se desencadene debido a un correo electrónico enviado por error. A partir de ahí, el que activa su bandeja de entrada y vuelve a recibir otro e-mail equivocado, y otro, no puede resistirse al desafío de contestar.

Luego todo se vuelve vertiginoso, idas y venidas de mensajes, de cartas informáticas, en las que el lenguaje adquiere el poder de darse a conocer a los que se cartean sin contacto físico. Pero al mismo tiempo ese lenguaje, inequívoco unas veces, tramposo otras, esconde el quién es quién de ese hombre y de esa mujer que llegan a sentirse enganchados el uno al otro sin saber cómo son sus rostros, en un juego entre infantil y de cortejo pavo real que por momentos se enciende hasta rozar lo prohibido a mayores de cierta edad en unos amagos que se quedan en eso, en sexo oral (hablado). Los juegos por adivinar quién es el otro requieren que aparezca algún personaje más, el “enganche” que ella sufre a su bandeja de entrada influye en su vida real, aquella que mantiene con su familia, y entonces lo virtual modifica la vida real de ambos protagonistas.

Por ejemplo este e-mail: "Te diré algo más, Leo. Durante esta semana de vacaciones familiares en la nieve, a veces fastidiosa, pero en conjunto fantástica, tranquila, armónica, divertida y por momentos hasta romántica, no pude dejar de pensar continuamente en ese desconocido oso gris llamado Leo Leike. Eso no está bien. Es enfermizo, ¿verdad?
¿No deberíamos dejarlo?, te pregunta,
Emmi"clip_image004

Pero no lo deja, ni él tampoco. Y el cartero virtual continúa en sus idas y venidas. El meollo del argumento se concentra entonces cada vez más en el encuentro físico. ¿Ocurrirá, se encontrarán? …

La novela está escrita en forma de e-mails, no busquéis extensas descripciones ni sesudos monólogos interiores que se cuestionen lo que ocurre, no esperéis una prosa epistolar del siglo XX, no; la historia es tan sencilla, los personajes expresan emociones tan corrientes que uno sigue consumiendo sus envíos con la rapidez de una buena línea ADSL hasta que llega al final, ese momento en el que…

Hay una segunda parte. Voy a leerla y ya os cuento.

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