La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

9 junio, 2013

Del club de la comedia al club del desplante

Filed under: Tizas de colores — Nicolás Doncel Villegas @ 11:45

clip_image002[5]1. Hay alguien que ha descubierto mi gran vocación.

En las sesiones de hora y media dando matemáticas en quinto hay momentos en los que les dejo caer algún comentario distendido, relajante, que alivie la resolución de problemas o la elaboración de gráficos circulares. El martes, mientras les hacía algunos de esos comentarios, un alumno sentenció:

Maestro, te vamos a llevar al club de la comedia.

2. Cuando estamos leyendo individualmente en clase siempre hay algún alumno al que se le oye leer. Entonces le digo que, para no distraer a los compañeros, lea con la vista y no con la boca. Y me acuerdo de san clip_image002Ambrosio, del que san Agustín cuenta asombrado como veía leer en absoluto silencio a su colega en el santoral. “Cuando él leía [Ambrosio, obispo de Milán], recorrían las páginas los ojos y el corazón profundizaba el sentido, pero la voz y la lengua descansaban. Muchas veces, estando nosotros presentes –porque a nadie se le prohibía la entrada, ni había costumbre de anunciarle al visitante–, le vimos leer así en silencio y jamás de otra manera. Y después de haber estado sentados largo rato sin decir nada –¿quién se hubiese atrevido a importunar a un hombre tan abstraído?– nos retirábamos suponiendo que durante ese breve tiempo que podía encontrar para fortalecer su espíritu descansando del tumulto de los asuntos ajenos, no quería que se le distrajese. Tal vez se guardaba temiendo que un oyente, atento y cautivado ante un pasaje un tanto oscuro del autor que estaba leyendo, lo obligase a explicar o discutir algunas cuestiones más difíciles y que, por el tiempo empleado en ese menester no pudiese leer tantos volúmenes como quisiera. Aunque acaso también el cuidar su voz que se le enronquecía con mucha facilidad, pudiera ser el verdadero motivo de que leyese en silencio. Mas fuese cual fuese la intención con que lo hacía aquel varón, seguramente que era buena”. (San Agustín – Las Confesiones)

Leer en silencio fue costumbre que solo se generalizó a partir del siglo XV. Hoy nos llamaría la atención ver a alguien leyendo en voz alta, casi tanto como cuando vemos a alguien leer mientras arrastra el dedo índice por el libro que está leyendo.

3. Estudiado la unidad didáctica “Las máquinas”. Se les pide que citen máquinas impulsadas por la energía humana o animal:

La bicicleta es impulsada por energía humana y un carro tirado por caballos es impulsado por energía animal.

clip_image004

Explica un alumno.

Muy bien, ¿alguna otra?

Sí, maestro, el coche…

El coche ya hemos dicho que se mueve por la combustión…

No, maestro, ese coche no, el coche de los Picapiedras cuando hacen así con las piernas. –Explica otro alumno imitando el gesto de los citados cuando aceleran su troncomóvil.

4.Empezamos con el club de la comedia y terminamos en el club del desplante. Y las preguntas son: ¿tener educación es lo mismo que tener normas de cortesía o urbanidad? ¿Se puede ser cortés y maleducado? ¿Se puede ser educado y descortés? ¿Se puede ser cortés con quien intenta acabar con la educación (pública)? ¿Habría usted estrechado la mano del ministro? Reflexionemos mientras vemos las imágenes:

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