La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

6 junio, 2013

Un chapuz de cuento granaíno

Filed under: De libros — Nicolás Doncel Villegas @ 16:35

A veces las palabras aparecen sin llamarlas, oídas en conversaciones fugaces, leídas de manera imprevista.

Una compañera de trabajo me comenta que como encargado del blog de la biblioteca podría colgar algo sobre “Cuentos de la Alhambra”, del escritor neoyorkino Washington Irving, puesto que los alumnos de quinto iban a realizar un viaje a Granada (Parque de las Ciencias y Alhambra).

Leí el libro hace ya muchos años así que necesito revisarlo a conciencia para buscar algún capítulo que pueda interesarle a los posibles lectores. Elijo el cuento titulado “La aventura del albañil” y me encuentro con una de esas palabras de las que hablaba al principio, de esas que aparecen sin llamarlas: chapuz. Me suena tan antigua, hacía tanto tiempo que no la escuchaba que me trae recuerdos de infancia y adolescencia, de aquellos años en los que cualquier objeto deteriorado no se tiraba para comprar otro nuevo sino que se le hacía un “chapú” (así se pronunciaba en mi pueblo). Pero el chapuz por excelencia era el de la obra que había que hacerle a la casa, la puerta que el carpintero tenía que adaptar a un nuevo hueco, la reja de ventana que el herrero modificaba para colocarla en lo que antes era una oquedad tapada con un cortinón o una de esas persianas de madera que eran para siempre. Con el tiempo los chapuces fueron desapareciendo de nuestras vidas al mismo tiempo que aparecían la uralita, el polipiel o el conglomerado. Ya no se hacía un chapuz, como mucho hacíamos un arreglo. Y como el tiempo no se detiene llegó la época en la que nos creímos ricos y también desaparecieron los arreglos. Pobre de uno si quería hacerle un chapuz al cuarto de aseo. No había albañil, carpintero o fontanero que te socorriera. En su lugar, en el lugar de ellos y de otros cuantos, aparecía esa nueva figura creada al amparo de la riqueza imaginada: el constructor. Aquel maestro albañil que lo mismo te alicataba la cocina que te ponía un grifo en el corral se había transformado en un señor para el que la palabra chapuz había desaparecido enterrada entre los escombros de los edificios que se derribaban para construir otros innecesarios. Tan solo en los lugares de costa, al amparo también de la riqueza desbocada, los nuevos propietarios del apartamento de playa podían llamar para el arreglo de la avería imprevista a esos manitas que no habían dado el salto en el escalafón para llegar a ser constructor pero que si lucían en su flamante furgoneta el lema “reparaciones en general”, sintagma que abría tal campo de posibilidades que uno nunca tenía claro si aquel tipo sería capaz de acabar con el incesante goteo nocturno de grifo y al mismo tiempo sintonizarte la antena parabólica. Pero como todo es cíclico en el devenir humano, los tiempos han cambiado y las palabras que casi habían desaparecido vuelven a tomar presencia. Y ahora volvemos a pensar que antes que arrasar con lo que ya está hecho quizás sería mejor, y más económico, hacerle un chapuz y quedaría más que decente. Incluso puede que ese chapucillo nos traiga, como al albañil del cuento de Irving, la riqueza inesperada.

clip_image002PS. Después de escribir el chapuz del texto anterior, que me ha servido para renovar otra pilastra de esta Girola a la que ya se le nota el paso de los años, pienso que alguien que lo lea pensará que más que un chapuz es una chapuza. Respeto su opinión pero de paso aclaro que hay chapuces que pueden ser chapuzas y otros que no. Consultando el diccionario aprendo que chapuz viene del francés chapuis (tajo para trabajar sobre él) y que del mismo origen es chapuza, que tiene dos significados: 1. Obra o labor de poca importancia – 2. Obra hecha sin arte ni esmero. Ante la posible confusión académica para elegir uno de los dos significados, el pueblo sabio sabe diferenciar y a chapuz (y su plural chapuces) le ha asignado el primero de ellos y a chapuza (y su plural chapuzas) el segundo y negativo significado. Concluyendo: si ha de volver el tiempo de los chapuces quizás sea porque en los últimos años se han hecho muchas chapuzas.

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