La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

29 mayo, 2013

Diferentes maneras de acabar un ciclo

Filed under: A bote pronto — Nicolás Doncel Villegas @ 14:39

clip_image001Hacía tiempo que no saltaba al césped, que no pisaba el pasto. Pero como la temporada futbolística se acaba no está de más hacer un poco de resumen. Sí, ya sé, que todo sigue casi igual, que siempre ( o casi siempre) ganan los mismos y que descienden a los pozos más tenebrosos los más desfavorecidos por la fortuna o la economía. Que un Barcelona acosado por la enfermedad haya salido inmune, o al menos no cadáver, parece una contradicción, pero en el fútbol ocurren, a veces, esas situaciones que generan una leyenda de heroicidad mientras que en la vida corriente de las gentes es casi un episodio de supervivencia. Que un Madrid exultante por su victoria liguera, y centenaria en puntos, en el curso pasado comenzará y continuara envuelto en polémicas personales de su figura insigne contra el orden mundial, entristecido y dejando un reguero de puntos irrecuperables hasta hacer estallar un polvorín que se adivinaba, quizás no fuese tan esperado pero los egos pueden hacer descarrilar los trenes. Que un Atlético “simeoneizado” siga escalando posiciones y agarrando copas como un aspirante a alcohólico engarzado en la barra de un bar también era previsible, tan previsible como podría haber sido lo contrario y que el icono jugador hubiese fracasado como icono entrenador, pero gracias a Neptuno no ha sido así. Que un Málaga con jeque que viene y va jugara tan bien al fútbol de la mano de ese entrenador al que enfadarse le cuesta un potosí, y estuviera a punto de eliminar a un equipo que luego sería finalista en la competición que tiene esa música que todos anhelan escuchar, ha sido enormemente satisfactorio… Y así podríamos seguir.

clip_image003Y seguiríamos hasta completar uno de esos ciclos de los que siempre andan algunos anunciando su fin. En este caso toca hablar, es inevitable, del fin de ciclo barcelonista. Yo pienso que sí, que se ha acabado. Pero no en el sentido que pensaban los que lo deseaban antes de que se acabara y que, contrariamente, ahora piensan que no se ha acabado. Se ha acabado porque hay jugadores a los que el paso del tiempo ha hecho mella, como a cualquier semidiós, porque en la última celebración liguera había en el césped más hijos de jugadores que jugadores (y la paternidad suele ir acompañada de años), porque hubo un día (o dos) en el que un panzer alemán cruzó la línea del juego de toque hasta arrasar todas las defensas, porque la mente no es un músculo al que le puedes exigir máximo rendimiento hasta que se rompa, porque los éxitos se acumulan en las vitrinas y también en ese rinconcito del cerebro en el que hay una balanza con dos platillos (deseos-triunfos) de difícil equilibrio, porque los otros también cuentan… Por todo ello el ciclo se ha acabado.

Lo que no quiere decir que con los restos del hermoso velero, que no ha naufragado sino que ahora no navega sobre las olas con esa presteza con que lo hacía no hace mucho, se construya uno nuevo utilizando parte del maderamen y del velamen del anterior, se busque un nuevo capitán de navío y las nuevas singladuras que están por venir lleguen a buen puerto. Pero no se ha acabado de la forma que algunos pensaban, no se ha acabado a manos de ese Atila, que no vino del Este sino del oeste peninsular, de ese luso que se ha consumido en sus propios incendios hasta acabar siendo derrotado por la “presión”, ese elemento en el que se suponía que él era el maestro, el creador de todas las presiones habidas y por haber, el fuegoclip_image005 que alimentaba el calor de la olla a presión, el ciclón capaz de juntar todas las isobaras y generar una presión atmosférica que desencadenaba borrascas tormentas allá por donde los vientos lo guiaban. Él no ha acabado con el ciclo, el ciclo ha acabado con él. Pero como el destino es imprevisible quizás quiera que a finales de agosto pueda verse en una Supercopa de Europa frente a su archienemigo de los últimos años, con aquél al que también quiso destronar y no pudo, enfrentados ambos otra vez, ahora en clubes diferentes, uno inglés y el otro alemán. Pero si eso ocurre él no será el number one porque enfrente tendrá al nuevo entrenador del equipo que ha sido campeón de Europa, ese tipo al que solo consiguió derrotar en asuntos de alopecia. El destino, además de imprevisible, a veces también es cruel.

PS. Y para la próxima temporada en Europa…

“Hay una leyenda que recorre el mundo entero,
verde y blanco sus colores,
blanco y verde es el sendero,
luz en la mañana y en la noche
quejío y quiebro.”

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