La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

12 mayo, 2013

Cruz, ponencia, pintura y simulacro (2/2)

Filed under: Tizas de colores — Nicolás Doncel Villegas @ 10:52

3. La clase está en un silencio que sorprende. Los alumnos trabajan matemáticas. La primavera se ha hecho presente y los cristales de los grandes ventanales están abiertos. A través de ellos se oye el ruido del motor de un coche que acelera y se pierde en la lejanía. Un perro ladra cuando el coche se aleja. En el silencio del aula un alumno comenta en voz alta:

Maestro, ahora mismo podría escribir una onomatopeya.

Por cosas como ésta merece la pena salir del pozo.

clip_image0024. “Pero también mandó construir al-Hakam II una casa de reposo junto a la mezquita para que los viajeros y los mendigos descansaran en ella, y escuelas donde aprendiesen a leer los hijos de los pobres que no podían permitirse pagar ni el mísero sueldo de un maestro.”

Córdoba de los Omeyas – Antonio Muñoz Molina

 

clip_image004

5. Y siempre acaba llegando el viernes. Éste ha sido de simulacro. El viernes no, el viernes ha sido tan real como el resto de los días, con lo cual ha quedado una semana de amplia gama: cruz, ponencia, pintura y simulacro (también ha habido que enseñar algo a los alumnos…).

Este año la actividad incluida en el plan de autoprotección para prevenir los riesgos que supone el desencadenamiento inesperado de un fuego abrasador, o el temblar sobrevenido por movimiento sísmico, ha contado con una importante novedad respecto a cursos anteriores. Si en esos años el personal iba abandonando ordenadamente el aula y cerrando tras de sí (“¡el último que cierre!”) la puerta, este año hemos contado con un elemento que sin duda alguna ayuda en esta tarea de prevención. Me refiero al cartelito plastificado que aparece en la fotografía de la derecha, y que tanto me recuerda a esas películas americanas de los años cincuenta y sesenta cuando la pareja de enamorados se encerraba en la habitación del hotel mientras la cámara se dirigía a la manivela de la puerta en la que la mano del actor (Cary Grant, por ejemplo) colocaba el cartelillo (de la izquierda) que nos dejaba con la miel en la boca y la imaginación intentando atravesar aquella puerta. clip_image006

Bien, volvamos a la realidad antes de quedar abrasados por imaginaciones fílmicas o fuegos de simulación. El cartelillo del que hablamos, no personalizado pero sí “colegializado”, se debe colocar en la manilla exterior de la puerta (como en las películas, bien sûr) cuando el aula quede vacía (al contrario de en la películas, claro está). Ello obliga a cambiar el clásico “¡el último que cierre!”, por este otro más de acuerdo con el nuevo material incorporado: “¡el último que coloque el cartelillo plastificado del plan de autoprotección en la manivela de la puerta; pero por fuera, eh!”.

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