La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

8 agosto, 2012

Desde mi sombrilla 2012: No hay dinero “pá ná”

Filed under: Desde mi sombrilla — Nicolás Doncel Villegas @ 9:55

El paseo marítimo parece un campo minado después de haber sido atravesado por un batallón de soldados indisciplinados. Hay socavones por doquier, zanjas que abren en canal la largura de cada tramo y otras que parecen cicatrices horizontales, pues van desde los jardines hasta donde comienza la playa. Decenas de operarios se mueven de un lado para otro, inquietos entre el calor, el trabajo y la polvareda. Ésta última hace coalición con la humareda de algunas de las candelas encendidas sobre barcas voluntariamente varadas playa adentro y que son utilizadas como hogar donde se enciende el fuego para asar los espetos de sardinas. El paseante atraviesa esas zonas de espesa neblina creyéndose en el invernal Londres hasta que sale de la nebulosa sacudiéndose el polvo de su camiseta y oliendo al humo impregnado e imposible de sacudir. Unos operarios, más especializados que los simples albañiles, utilizan una perforadora, que resulta peligrosa de solo mirarla, para agujerear las losas en las cuales se incrustan los soportes de unas vallas de aluminio deslumbrante que servirán de protección para que los caminantes no se despeñen por el desnivel que se ha originado en la rampa construida para minusválidos. El que sí está a punto de despeñarse es uno de esos jóvenes y hábiles operarios, con rastas a lo Marley y tatuajes jamaicanos, que maneja la perforadora y no puede evitar distraerse con el paso de unas jóvenes veraneantes de larga cabellera rubia y aspecto centroeuropeo. Entre el traspiés que da, el comentario de su compañero y las risas y miradas a las valkirias, el paseante no puede dejar de pensar en aquellas películas de los años sesenta y setenta en las que los albañiles subidos a los andamios piropeaban a las mozas que pasaban por las obras.

Unos metros más adelante otros albañiles enlechan las nuevas losas colocadas en el suelo; las nuevas lucen un color blanco muy llamativo comparado con las antiguas pero el paso del tiempo y, sobre todo, el paso de los paseantes, acabará igualando sus tonalidades. Otros trabajadores colocan palmeras, utilizando un camión grúa, en los espacios dejados al efecto, y entre palmera y palmera se aplican los de una empresa eléctrica colocando las nuevas farolas. Luego están los que van rellenando esos espacios, cuando las palmeras y las farolas han sido colocadas, utilizando pequeñas piezas cúbicas de granito gris en una tarea similar a la de aquellos orfebres bizantinos creadores de mosaicos. Y además están los que mueven vallas protectoras, los que barren el paseo después del enlechado, los fontaneros que abren y cierran llaves de paso mientras realizan conexiones casi imposibles, etc.

Todo este movimiento laboral y humano ha sido motivado por la construcción de un carril bici que recorrerá los tres kilómetros del paseo y que en parte ya está siendo utilizado. El paseante lo observa y ve el disfrute de los ciclistas cuando sienten en su rostro el frescor de la brisa que les llega del mar. Es entonces cuando se percata del cartel anunciador de las obras llevadas a cabo (raro que sólo haya uno) y de la cuantía de las mismas: dos millones cien mil euros (redondeando). El paseante no puede evitar preguntarse de dónde habrán sacado el dinero cuando el país está apunto de ser intervenido y no hay dinero “pá ná”.

Anuncios

Dejar un comentario »

Aún no hay comentarios.

RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: