La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

24 julio, 2012

Desde mi sombrilla 2012: La sombrilla

Filed under: Desde mi sombrilla — Nicolás Doncel Villegas @ 9:31

Fiel un año más, incansable en su lucha contra toda clase de rayos solares, ahí está un verano más, clavada no en roca granítica sino en arena playera cual Excalibur de fácil extracción, sin vaina pero con bolsa de tela que facilita su transporte colgada sobre hombros doloridos por leves quemaduras, luciendo su desvaído color rojo de famosa marca de Cola, esa tela que antes fue tersa hoy pierde consistencia y se vuelve casi transparente, anunciando que le queda poca vida, las cicatrices que son sus rasgaduras han surgido de forma casi secreta, una aquí y otra allí, este año una al siguiente año tres, han aparecido sin ruido, sin que nadie se percate de ellas, pequeñas aberturas que dejan pasar el sol y es entonces cuando el veraneante se siente atacado por pequeñas manchas solares que inciden en sus brazos y abdomen, el tejido se ha debilitado más en la zona publicitaria, se ha rajado la Coca y la Cola en una distribución de deshilachados irregulares sin orden ni concierto, mientras que la parte metálica sufre también el paso de los años, los vientos y las aguas, las varillas han perdido su blanco inmaculado al igual que la lanza clavada, ésta muestra el óxido en la zona en la que se acoplan ambas partes, el roce no ha hecho el cariño sino la marca de su destino común, las clavijas flexibles que facilitan su pliegue y despliegue también padecen, incluso emiten pequeños gemidos cual si fuesen enfermos reumáticos y se observan sus deformaciones como se observan los efectos de la artrosis en las manos de los enfermos, aun así todavía luce orgullosa entre tantas semejantes de aspecto juvenil, de coloridos uniformes y brillos fosforescentes que atraen la vista tanto como acto seguido la desvían, todavía sigue resistiendo con dignidad las brisas marinas aunque hay veces que cuando el levante aprieta la pieza eslabón que permite su inclinación voluntaria se debilita y no resiste la fuerza del viento, esa parte también ha perdido vigor y no se mantiene siempre inhiesta sino que depende de ese factor eólico, al igual que ciertas partes del organismo humano dependen de factores excitantes o medicinales para ser lo que antes fueron, y a pesar de todo ahí sigue plantada, fácilmente localizable porque ya quedan muy pocas como ella, hay hermanas suyas pero son más jóvenes, más recogidas y de color más intenso, como esas chicas de esbelta delgadez y piel más morena respecto a las señoras que cumplen sus años y sufren sus consecuencias en epidermis y miradas, ella es una de esas señoras que aún se siente con derecho a ir todos los días a la playa, y así lo hace.

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