La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

23 febrero, 2019

Aquel cielo azul (Cuento de febrero)

Filed under: Relatos — Nicolás Doncel Villegas @ 9:19

azulDurante los últimos meses no había llovido. La ciudad seguía coronada por aquella nube tóxica de la que hablaban sin cesar contertulios televisivos incapaces de pronunciar bien clorofluorocarbonos. En cambio, se paladeaban a sí mismos cuando deambulaban entre los términos boina y esmog como los alfa y omega de su sabiduría sobre el asunto.

La gente, ajena a la charlatanería habitual, se iba acostumbrando año tras año a esos periodos de calima contaminante, cada vez más extensos en el tiempo, al igual que se había ido habituando a las olas de calor que desde abril a octubre sofocaban aún más el ambiente.

En sus dos años de vida Dalia había usado la mascarilla y vivido con el aire acondicionado tanto como lo hiciese su abuelo en los setenta años que llevaba ya vividos. Por primera vez desde que Dalia nació sus padres iban a poder disfrutar de unos días de vacaciones. Eligieron hacerlo a mediados de febrero. Habían decidido pasar esos días en la costa como regalo de cumpleaños de la niña y para que ésta conociese el mar. La pequeña había nacido el Día de los Enamorados, uno de los pocos días que, teniendo alguna relación con el santoral católico, aún se celebraban.

Salieron cuando aún no había amanecido. Viajaron por carreteras desde las que se veían unas tierras esquilmadas que cobijaban miles de efímeras construcciones de plásticos en las que los nuevos cultivos híbridos crecían sin apenas agua. Divisaron urbanizaciones construidas de manera escalonada, arañando las faldas de los cerros, para que los residentes pudiesen ver el mar. Muchas de ellas estaban abandonadas y entre sus restos se movían gentes que parecían esconderse al paso de los vehículos y a los que se les intuía entre las luces y las sombras de las fogatas que ellos mismos habían encendido con restos de maderas traídos de las obras abandonadas.

Afortunadamente, Dalia iba dormida y sus padres pensaron que mejor así. Mejor que su despertar coincidiera con el avistamiento del mar para que esa visión pasase a formar parte de su memoria. Conforme se habían ido alejando de los lugares habitados, y la noche dejaba paso a la luz del día, el cielo había ganado claridad y limpieza. Al amanecer llegaron a una playa desierta y despertaron a la hija:

– Mira, Dalia. Mira, el mar. ¿Te gusta?

La niña, con la cabeza levantada, con mirada extasiada, solo miraba aquel cielo azul que nunca antes había visto.

20 febrero, 2019

Chapuzas y charlas

Filed under: Cosa que de contar fuese — Nicolás Doncel Villegas @ 9:14

chapuzas

 

19/02/19 – El otro día, llave inglesa en mano, desmonté la antena parabólica que estaba colocada en la fachada de casa. Vaya, dirán ustedes, no parece cosa  tan importante que de contar fuese. Tal parece. Pero, habiendo realizado ese tipo de ocasionales tareas manuales (chapuzas caseras) durante muchos años sin darle la mayor importancia, es ahora, cuando al cuerpo le cuesta adaptarse al poco espacio que hay en el balcón para llegar a la antena, cuando la mano no transmite toda la fuerza necesaria a la herramienta, cuando se siente el vértigo subido a la escalera, etc. Es ahora cuando uno se siente importante y feliz de haber podido cumplir el objetivo sin haber sufrido una ciática, una torcedura o una caída al vacío de la desesperanza que conlleva el ir haciéndose mayor para según qué tipo de actividades.  

20/02/19 – Tengo una entrevista con un agente de Preving, una empresa relacionada con los riesgos laborales. Es consecuencia de mi actividad como empresario agrícola. Durante la charla le comento que soy novel en esa actividad y que, hasta hace dos años y durante más de treinta y siete, he sido maestro de escuela. A partir de ahí, mi interlocutor, padre de dos hijos en edad escolar, se interesa más por mis opiniones sobre la enseñanza que yo por el asunto “burocrático” de la prevención de riesgos laborales. Consecuencia de ello es que dedicamos más de media hora a hablar de educación y cinco minutos a cumplimentar la documentación que nos ha reunido.

21/02/19 – Hay muchas veces que uno no sabe cómo nombrar lo que está sucediendo. En mi infancia, cuando algo grave o extraordinario rompía la monotonía de la vida, escuchaba una expresión: “¡Esto no tiene nombre!“.  Hoy, en situaciones parecidas, suele decirse: “No tengo palabras para…” Hay algo que he leído y me ha gustado, un prólogo que ha escrito Antonio Muñoz Molina para un libro, la biografía del inventor de una palabra: genocidio.  Aquí se puede leer ese prólogo: El dueño de una sola palabra.

19 febrero, 2019

El amplificador

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 9:25

amplificadorEn este tiempo de información desmedida y sobreabundante, de noticiarios constantes e imaginarias rotativas que nunca paran es difícil separar el grano en su punto de madurez informativo de la paja reseca que solo sirve para falsear la realidad. Es por ello que me ha parecido muy bien que el juicio a los dirigentes separatistas catalanes sea televisado. De esa forma nadie puede llamarse a engaño sobre lo que se dijo o se dejó de decir, del tono que usó el fiscal o el abogado defensor, de la tolerancia o intolerancia del presidente del tribunal… Cualquiera puede sentarse ante el televisor y formarse su propia opinión, incluida la de engañarse a sí mismo. Y los protagonistas del juicio, de ambas partes, acusados y acusadores, pueden usar la retransmisión en directo del mismo a su conveniencia (política o procesal, como ya se ha visto).

Pienso en ello mientras recuerdo el Otro Juicio, el de los acusados por el intento fallido de golpe de estado llevado a cabo el 23 de febrero de 1981.  Leída la frase anterior ya habrá quien me estará tildando de tendencioso. Argumentará el lector que ese recuerdo supone dar por hecho que lo que ahora se juzga fue un golpe de estado como el llevado a cabo en primer plano televisivo por aquel guardia civil con bigote llamado Tejero hace ahora treinta y ocho años. No es el caso. Mi recuerdo no intenta comparar ambas situaciones (cada cual que piense lo que quiera, y que la justicia sentencie) para calificarlas, o no, como golpes de estado. Rememoro aquel juicio por el asunto de la información, de la que escribía al principio, y al recordar el libro que sobre aquellos días febrerinos de 1981 escribió Javier Cercas, “Anatomía de un instante”.  Lo he repasado y me he encontrado con un párrafo que algo tiene que ver con todo esto que ahora escribo: “Hubo juicio, la esperanza de impunidad de los procesados se frustró, pero los periódicos rechazaron la forma de autocensura que el gobierno les pedía, y durante más de tres meses de interrogatorios públicos los españoles tuvieron noticias diarias y exhaustivas del golpe y los golpistas dispusieron de un potente amplificador para cada una de sus palabras, cosa que contra lo que el gobierno temía contribuyó a desprestigiarlos ante la mayoría del país, aunque los dotara a ojos de sus incondicionales de un prestigio suplementario.”

18 febrero, 2019

Azul hospitalario

Filed under: En_sueños — Nicolás Doncel Villegas @ 9:55

azulMe despierto sobre lo que parece ser una cama hospitalaria, en una habitación que parece ser de hospital. Salgo al pasillo y camino por él mirando sin disimulo las habitaciones de puertas entreabiertas. En cada habitación hay una mujer ingresada. Sus caras me recuerdan a antiguas compañeras de colegios en los que trabajé. Ahora son rostros envejecidos. Algunas dormitan sobre la cama, otras están sentadas en esos incómodos sillones, agarrando con la mano ese artilugio con ruedas del que cuelgan bolsas de suero y medicamentos intravenosos conectados al brazo de la paciente. Recibo miradas desconfiadas y miradas insulsas mientras avanzo hasta el final del pasillo. Antes de atravesar la puerta de ese final me fijo en el habitáculo en el que las enfermeras preparan los tratamientos medicinales que administrarán a los enfermos. Se afanan en ellos como las brujas se afanan en preparar sus pócimas. De pronto algo llama mi atención. Todas las paredes, tanto las del pasillo como las de las habitaciones, no tienen ninguno de esos carteles en los que se prohíbe fumar, se recomienda silencio, se anima a la donación sanguínea o de órganos… Son paredes despejadas de cualquier ornamento. Y tienen algo más en lo que no había fijado hasta entonces: el color. Son de diferentes azules. Mientras pienso que no es color usual en los hospitales de mi entorno me acerco a una de las paredes. La bata blanca que llevo puesta, con el anagrama de Servicio Andaluz de Salud en verde, comienza a adquirir el color que todo lo envuelve. Sorprendido y cansado, me dejo caer sobre la pared. Al hacerlo, mi cuerpo adquiere también el tono azulado y comienza a fundirse con la pared que me sostiene.

17 febrero, 2019

Ropa, lenguaje y no lectura

Filed under: Cosa que de contar fuese — Nicolás Doncel Villegas @ 10:04

ropa

15/02/19 – No me gusta comprar ropa. Es una actividad que siempre realizo con desgana y lo hago cuando la situación es inevitable. Me gusta la ropa que tengo, la que ya he usado repetidamente y con la que me siento cómodo; con la ropa nueva casi siempre me siento incómodo. Es por ello que me ha encantado esta noticia: “Letizia vuelve a ponerse el traje de su pedida de mano 16 años después”. Ya sé que la reina no lo ha hecho por los mismos motivos que yo expongo. Pero, qué quieren que les diga… No siempre tiene uno la oportunidad de coincidir en algo con la realeza.

16/02/19 –  En esta entrevista le preguntan al escritor Félix de Azúa: ¿Qué solución cree que debe aportar la RAE a las demandas de lenguaje inclusivo de los colectivos feministas y de una parte de la sociedad? Azúa responde: “Esas son modas que pasan. Salen, florecen, se marchitan y mueren. Como el hula hoop.” Ante tales afirmaciones (¡mon Dieu¡) el periodista deja de preguntar (a pesar de la P.) y comenta: “No puede comparar con el hula hoop las aspiraciones de las mujeres que consideran esa como una vía para su visibilización…”. A lo que el escritor responde: “Será de sonorización. Las mujeres...” Así es, la visibilización y la sonorización son nombres que provienen de diferentes sentidos: la vista, el oído, el común…

17/02/19 –  Leo el texto que Fernando Aramburu escribe en su blog sobre un libro de Sergio del Molino, “La hora violeta”. Este libro narra un año de la vida de Pablo, hijo del autor, desde que fue diagnosticado de un grave tipo de leucemia hasta su muerte. Hace tiempo leí Mortal y rosa”, el libro de Francisco Umbral en el que también escribe sobre la muerte de su hijo. Dice Aramburu que Umbral es menos explícito y más literario que Sergio del Molino y que necesitará “un par de libros ligeros para superar la fuerte impresión…” que le ha causado la lectura de “La hora violeta”. Dos razones que, en mi caso, son suficientes para evitar esa lectura.

15 febrero, 2019

El lazo

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 9:10

lazoEs tanta la velocidad que adquieren los acontecimientos políticos en este país llamado España que no tiene uno tiempo para reflexionar y comentar lo que va sucediendo. Estábamos la semana pasada liados con averiguar lo qué era un relator y ya hemos dejado sin trabajo al susodicho. Ya no hay relator, ya no hay diálogo, tampoco hay Presupuestos… Lo que sí hay es Juicio.

De lo visto hasta ahora llama mi atención la cuestión del lazo amarillo. La acusación particular (llámale Vox) pide que se  prohíba el lazo amarillo que uno de los acusados (llámale Jordi 1) luce en su solapa. El presidente del tribunal (llámale Marchena) dice que no, que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos tiene dos precedentes, con condenas a Bosnia y Bélgica (casualidad, ¿no?), por no permitir el uso de símbolos religiosos y, aunque el lazo amarillo no es un símbolo religioso (“no se trata de eso”, ha dicho el presidente) concluye que “el rango axiológico con el que lo contempla el Tratado de Roma es el de símbolo religioso o ideológico”.  Ahí está. El lazo amarillo, ¡claro que es un símbolo religioso! Es uno de los símbolos de esa religión llamada nacionalismo separatista catalán, esa religión que tiene sus dos Papas (como la religión católica), uno en activo y otro emérito, esa religión que tiene sus templos (Palaus varios, Casas Consistoriales…), esa religión que tiene sus apóstoles en constante prédica (TV3 y allegados), que tiene sus mártires heridos (unos ochocientos imaginarios y uno real) por la policía represora del Estado de Aquí, que manifiesta su liturgia con el uso de otros símbolos (como esteladas y neumáticos ardiendo)… Y, como toda religión, tiene sus creyentes, tiene su fe y… espera sus milagros.

14 febrero, 2019

Dos años

Filed under: Cosa que de contar fuese — Nicolás Doncel Villegas @ 9:05

 

Dunia

13/02/19 – Trece de febrero… Mañana es uno de esos días en los que tengo que acordarme de algo. A ver si no se me pasa.

14/02/19 – Mientras miro cómo te miras al otro lado del espejo espero la vídeollamada que acorte la distancia. Espero la imagen de tu sonrisa mientras trasteas con el carrito, derribas los bolos de plástico, acunas al osito o giras el sonoro volante de un imaginario coche. Te veo en la pantalla y en la distancia, en la arena de la playa caleteña sobre la cual vas adquiriendo cada día derecho de propiedad porque sobre ella comenzaste a andar hace ya un año y en ella sigues dejando huellas de vida cada día. Te veo en el baño nocturno, “¡la nena al agua!”, o mientras esperas, preparada y dispuesta, para ir a la guardería “con los nenes”.  Ya sabes que el abu (algún día lo sabrás) no es dado a festejos oficiales, a celebraciones de santos y cumples, a conmemoraciones de onomásticas y aniversarios… Considera estas letras, pues, escritas hoy, cuando cumples dos años, como lo extraordinario que es capaz de romper las costumbres asentadas por el paso del tiempo. Considera estas líneas que hoy te escribo (y que algún día quizás leas recuperándolas del limbo cibernético) como muestra y testimonio de la vida que compartimos. Y, a partir de hoy, ahora que ya te veo coger la cuchara y comerte sola el yogur, con la destreza de una personita que ha alcanzado la madurez de los dos años, te escribiré otras letras, te escribiré otras líneas, pero ya no buscaré un día señalado. Volveré a mi costumbre de celebrarte cualquier día y en cualquier momento, sin que el calendario me obligue.

13 febrero, 2019

Cicatriz – Sara Mesa

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 8:52

cicatrizEsta es la historia de dos personajes singulares. Bueno, de un singular personaje, apodado Knut, y de una chica “normal”, llamada Sonia, que se conocen en un foro literario de Internet y establecen entre ellos una relación especial, una relación basada en la obsesión de Knut y en el asentimiento de Sonia.  La obsesión de Knut es la de cortejar a la chica a base de regalos robados por él mismo, regalos que comienzan siendo libros y acaban siendo perfumes de lujo y fina lencería de grandes marcas. Dicho esto el lector podría pensar que este Knut es un personaje peligroso, un obseso sexual disfrazado de amante de la literatura pues el tipo cita a escritores del siglo XIX. No es así. Knut es un joven que bordea toda norma social, que vive fuera del mercado laboral y filosofa sobre Dios o el sexo en lugar de comentar con sus colegas el último partido de fútbol o el concierto de rock de su grupo preferido. ¿Y Sonia? Pues todo lo contrario, una chica sin aristas afiladas en su vida familiar y laboral que asume el riesgo de esa aventura sin saber muy bien el por qué. Se podría decir que de esta guisa se establece una historia de amor que no es tal, una relación descarnificada  (si tal cosa se pudiese decir; un amor platónico decíamos hace años)… Y junto a ello el juego de interés por avanzar en tal relación frente a  los momentos de hastío por parte de ella, la reflexión sobre las distintas visiones del sexo, el posible maltrato psicológico al que se puede llegar en determinadas relaciones humanas, la capacidad manipuladora de una persona sobre otra, etc.

Una novela con dos personajes, una prosa sencilla, una estructura con pequeños saltos de tiempo para que el interés lector no decaiga, una historia planteada sin complicaciones desde el principio del libro y que por momentos se alarga en demasía cuando el lector desearía  conocer el desenlace final.

12 febrero, 2019

La vida moderna, aquí y en Suiza

Filed under: Cosa que de contar fuese — Nicolás Doncel Villegas @ 9:15

moderna

09/01/19 – Saqué el billete del tren a través de Internet y lo guardé en formato pdf en el teléfono móvil. Para los jóvenes es algo habitual. Pero, uno presume de una edad que incluye haber visto a las operadoras de la Telefónica trabajar en su centralita con unos auriculares parecidos a los de los aviadores de la II Guerra Mundial  mientras clavaban y desclavaban aquellas clavijas con cables en los orificios de una especie de mueble agujereado. Hemos cambiado, sí.

10/02/19 – Rememoro y constato que a lo largo de mi vida solo he realizado seis viajes en tren: el primero durante el servicio militar obligatorio, dos en excursiones escolares (de todos ellos, ya hace muchos años) y tres personales (en los dos últimos años). Tanto en el viaje militar como en los escolares no tuve que sacar y llevar billete individual, no pasó el revisor, con uniforme,  gorra de visera y portando esa especie de tenacillas para picar billetes parecida a la herramienta de un antiguo sacamuelas. Rememoro todo esto mientras la joven revisora, chequea el código QR y el tren sigue avanzando. Sí, hemos cambiado.

11/02/19 – Me llega un correo de Google anunciándome que mi cuenta de Google + dejará de funcionar el 2 de abril, que se eliminarán fotos y vídeos, que desaparecerán los comentarios…Pero, que, antes de que nuestra relación acabe, puedo descargar y guardar esos contenidos. No lo haré, lo dejaré todo en el limbo informático. No haré como aquellas parejas de hace muchos años que al romper su noviazgo le pedían al otro que le devolviera sus fotos y el rosario de la abuela. 

12/02/19 – Vi ayer tarde la película “El orden divino”. Ambientada en la Suiza de 1971, las mujeres tratan de conseguir el derecho al voto. Sí, en Suiza “el orden divino” no permitió votar a las mujeres hasta ese año. En una reunión del pueblo en el que se desarrolla la historia un hombre grita contra las que quieren cambiar ese destino: “No queremos que nuestras mujeres calienten algo precocinado para comer”. Me he acordado entonces del repartidor de Bofrost que llega a casa cada quince días y de algunos (no todos) de los apetitosos productos que trae en su camión frigorífico; sobre todo  de uno que no hay que calentar: los helados.

11 febrero, 2019

Del Club Zaudín a la parada Feria-Relator

Filed under: En otro lugar — Nicolás Doncel Villegas @ 12:17

giraldaTeniendo claro mi status de clase media me acerco al Club Zaudín Golf en la mañana soleada y sabatina del Aljarafe sevillano. Camino alrededor de lo que supongo es un antiguo cortijo, digamos hacienda para adecuar el lenguaje a la situación, convertido en lugar de encuentro y ocio de esa clase bien hispalense que uno puede relacionar con el “compadre”, con el capataz de paso nazareno o con el señor de traje y gomina que sostiene con arte singular la copa de fino o manzanilla en la caseta de feria. Y sus señoras, claro está, que toman el aperitivo cara al sol de media mañana y al artificial lago del campo de golf mientras la descendencia juega a pádel o golpea con regular éxito, palo en mano y discutible movimiento de cadera, las duras bolas en el campo de entrenamiento de lo que sigo considerando un peculiar deporte. O quizás todo esto sea el gran tópico (con su gran tanto por ciento de falsedad) que uno se imagina mientras observa al operario que, subido en un cochecillo enrejado (para protegerse de los drives disparatados de los que entrenan), recoge de manera automática las bolas desperdigadas por un campo de juego que luce un verde más escocés que sevillano. Abandono el exterior y me adentro, a través del gran patio de la hacienda, para cumplir el objetivo de la visita. Como este año, además de electoral, es año matrimonial, he venido hasta aquí, no para jugar al golf ni para cerrar un negocio, sino para visitar con la family los stands de una feria de bodas que tiene lugar en el Lugar. Hay expositores de todo lo relacionado con este mundo del casamiento: alianzas, regalos, ropa, viajes… ¡Hasta de un oficiante de boda! El mundo mágico del amor transformado en negocio… C’est la vie, c’est l’amour.

betisPor lo demás, disfruto del fin de semana paseando por lugares tan diferentes de esta ciudad como son el centro histórico o los aledaños del club de futbol más universal de este mundo (ése que heredó el nombre romano del río), camino por una calle cargado de paciencia porque en ella parecen haberse concentrado todas las tiendas de ropa de mujer con nombre y apellido de mujer, vislumbro desde la calleja nocturna la luz dorada de la Giralda, me detengo a tomar un vino en tabernas con nombres tan sonoros como Peregil o Sacristía y, mientras viajo en el autobús urbano, escucho por la megafonía del mismo: “Próxima parada… Feria-Relator”. Sonrío mientras pienso que, después de la semana política tan ajetreada a causa de esa palabra, en esta ciudad también tienen Relator.

Página siguiente »

A %d blogueros les gusta esto: