La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

25 junio, 2018

Un pasado muerto

Filed under: Cosa que de contar fuese — Nicolás Doncel Villegas @ 9:24

pasado

22/06/2018 – Uno de los aspectos negativos de las modernas redes sociales es que de vez en cuando aparece alguien en ese tu mundo virtual sin que uno lo espere ni desee. Son apariciones fantasmales porque vienen de un pasado muerto; y suelen causar el típico desasosiego de lo imprevisto y lo intemporal porque esas apariciones dejan mensajes que parecen no tener en cuenta ese pasado del que vuelven, ese pasado que uno intenta olvidar.

23/06/2018 – Nunca entenderé la burocracia política y sus derivadas económicas. Hay tantos organismos en España capacitados para librar partidas económicas destinadas a distintas obras públicas que uno no entiende como no se coordinan para resolver prioritariamente lo más necesario. Claro, primero habría que concretar qué es lo más necesario. En este pueblo, en el que llevo la mitad de mi vida más un año, se está dando (según me cuentan vecinos, amigos y allegados) una de esas situaciones.

24/06/2018 –  Veo salir a un vecino con su gran moto. Veo otros moteros. Debe haber concentración. Pienso que no soy motero ni caballista afiliado a peña alguna, que no soy hermano de cofradía ni socio de club deportivo… Pasaré por esta vida sin más carnés que el de identidad y el de conducir, esos documentos que no sirven para hacer vida social.

25/06/2018 –  Del libro “El regreso” (Hisham Matar), mi virtual amiga Carmela me hace este comentario: Esa orfandad del padre que no está ni vivo ni muerto debe ser algo terrible. Le contesto: Sí, la “orfandad incierta” tiene una doble carga de dolor. Orfandad incierta, soledad angustiosa, desamor violento, muerte dolorosa… Hay sustantivos que por sí solos son tan duros que no deberían acompañarse de determinados adjetivos. Ahora pienso, además,  que esos adjetivos son como un IDA, un Impuesto al Dolor Añadido.

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24 junio, 2018

El regreso – Hisham Matar

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 9:56

regresoEste libro es la historia de la búsqueda, por parte del autor, del padre cuyo final se desconoce. Es la historia del hombre cuyo padre, disidente libio, fue encarcelado por el dictador Gadaffi y desapareció sin dejar rastro en la cárcel más terrible de aquel régimen tiránico que duró cuatro décadas. Es por ello que el autor recurre para resumir su intención a las palabras de Telémaco, hijo de Ulises, en la Odisea:

Ojalá siquiera tuviese yo
por padre
a un hombre dichoso al que
la vejez alcanzase en su hogar,
pero la muerte ignota
y el silencio
son su sino.

Ese silencio es con el que convive Hisham Matar desde que las cartas del padre dejan de llegar, esa muerte ignota es la que trata de descubrir. En ese regreso a su país tras la caída del dictador, y antes de que la revolución estalle entre la violencia de las mil milicias armadas, Matar busca en sus familiares y conocidos lo que pudo ser del padre desaparecido, si murió en uno de los crueles interrogatorios, si perdió la vida en la revuelta carcelaria en la que fueron asesinado más de mil presos…

“El regreso” es una mezcla de historia policíaca y autobiografía, es la búsqueda y el recuerdo del exilio familiar en Egipto, son mil pequeñas historias personales, es la exposición pública e íntima de los sentimientos del autor a lo largo de su vida en Inglaterra, de todos los movimientos y actos llevados a cabo para saber lo que le sucedió a su progenitor (incluida una relación con el hijo del dictador)…Esa orfandad del padre que no está ni vivo ni muerto sobrevuela en toda la narración, contada de manera concisa, reflejando la trágica realidad de lo vivido: la represión, la cárcel, el exilio, la desesperanza, el terror…

22 junio, 2018

Maneras diferentes de entender el fútbol

Filed under: A bote pronto — Nicolás Doncel Villegas @ 12:06

manerasCuando acabó el partido de España contra Irán respiramos aliviado. Tras esa victoria por la mínima (que dice el clásico futbolístico) eran nueve los partidos acabados con ese resultado. Nueve de veinte, casi un cincuenta por ciento. Ello da idea de la teórica igualdad que tiene el fútbol concentrado en Rusia, diría un estadístico. Pero, esa es una idea discutible. No hay tal igualdad, sigue habiendo una gran diferencia entre muchas selecciones. Lo que sucede es que algunos equipos inferiores  usan estrategias, que más bien podríamos llamar artimañas, para combatir la superioridad técnica del rival. Eso es lo que hizo la selección iraní contra España: trabar el partido con faltas, pérdidas de tiempo, etc. No siempre sucede así. Unas horas antes la selección de Marruecos, teóricamente inferior, se enfrentó con desparpajo y atrevimiento a Portugal (actual campeona de Europa). Los resultados de los dos partido fueron iguales: 1-0. Hay, pues, selecciones inferiores y selecciones superiores (perogrullada del nivel “juegan once contra once”). Pero hay también ideas, maneras y formas diferentes de entender el fútbol; como las hay ante cualquier situación de la vida. Y es ahí, en esa postura, en esa decisión que se toma, donde se ve quien prefiere el ardid y la trampa y quien prefiere el enfrentamiento honesto. Aunque el resultado acabe siendo el mismo: la derrota por 1-0

Por lo demás, las primeras tres selecciones que han sido eliminadas sin necesidad de llegar al último partido de grupo son Egipto, Marruecos y Arabia Saudí, tres países musulmanes. Esperemos que ello no sea motivo para que se cree un nuevo grupo islámico que culpe al malvado Occidente de tal hecho. Piensen que todavía les queda Túnez, a quien deseo lo mejor, e Irán, a quien deseo la pronta eliminación por su racanería futbolística y por ser el único país del mundo que prohíbe a las mujeres asistir a las estadios de fútbol cuando se disputan partidos entre equipos masculinos.

PS. Y ayer… Francia está clasificada y Argentina a punto de caer por el abismo: “No todo está perdido. Falta perder con Nigeria”, decía uno de esos mensajes que circularon anoche por el ciberespacio argentino de la desolación.

21 junio, 2018

Encuentro conmigo mismo

Filed under: Cosa que de contar fuese — Nicolás Doncel Villegas @ 12:00

encuentro

19/06/2018 – Camino por una calle de Córdoba, seis de la tarde, cuarenta grados. Ni siquiera el organismo y la mente, habituadas durante tantos veranos a estas temperaturas, son capaces de evitar el agobio. Entro en una cafetería y pido una granizada de limón para refrescar ese organismo y esa mente que no han sabido responder al reto de la canícula. El aire acondicionado del local parece llegar directamente del invierno siberiano. Tras varios sorbos de granizada y unas ráfagas del aire gélido provenientes de unas aberturas en el techo estoy por pedir un café calentito con un pastelillo relleno de cabello de ángel.

20/06/2018 – Estos días en los que paso bastante tiempo sentado leyendo en el patio , viendo fútbol en televisión o mirando cosas por Internet, me levanto de cuando en cuando para dar un paseo y estirar las piernas. Hay veces que salgo por la puerta de la casa y me asomo a la esquina; otras veces salgo por la puerta lateral, la de la cochera, y me llego por el otro lado a la misma esquina. Cualquier día de estos me encuentro conmigo mismo.

21/06/2018 – Leyendo Fractura, la novela de Andrés Neuman, me entero que tengo algo en común con Marilyn Monroe: “La cicatriz grande, justo en la base del pecho izquierdo, se ha convertido en el punto más importante de mi cuerpo. En su memoria sensible. Lo cantó el viejo Cohen, There is a crack in everything / That’s how the light gets in. El otro día leí un reportaje sobre la última sesión de Marilyn. Ahí supe que la diva de las divas, incluso ella, tenía una cicatriz en el vientre. La habían operado de la vesícula. ¡Así que Marilyn también tenía vesícula!” Sí, hay una grieta en todo (ya lo cantó el difunto Cohen) y casi todos tenemos algo en común. En algunos casos lo que tenemos en común es aquello que tuvimos y ya no tenemos.

20 junio, 2018

Un empate a cero no es una solución honorable

Filed under: A bote pronto,De libros — Nicolás Doncel Villegas @ 11:56

empateEl señor Watanabe no debe estar contento con los resultados que se están produciendo en este Mundial. Antes de explicar el porqué les voy a presentar a este señor japonés. El señor Watanabe es el protagonista de la novela Fractura (Andrés Neuman), que me entretiene entre partido y partido. Yoshie, el señor Watanabe, mantuvo una relación amorosa con una argentina. Ella nos cuenta lo que sigue: “Cuando conocí a Yoshie, vi que el fútbol no le importaba nada. Esa fue otra de las razones para entendernos. Estar en minoría frente a todo el mundo es otra patria, pienso.”. Ya ven, el otro día recordaba como Jorge Luis Borges odiaba el fútbol. Hoy es una paisana literaria del escritor argentino la que se enorgullece de pertenecer a esa “patria” que forman los que no disfrutan con este deporte. Así le va a la albiceleste.

Mariela, la argentina que se entiende con el señor Watanabe, cuenta también que Yoshie acabó viendo los partidos porque al hijo de ella, Ari, sí que le gustaba el fútbol. Ya ven, el fútbol une a los que no les gusta y sirve para alentar nuevas relaciones. Y también dice: “Lo que le interesaba no era tanto que los equipos hicieran gol, como la posibilidad absurda de que nadie hiciese ninguno. Que un partido tan largo pudiera terminar cero a cero, con un resultado vacío, lo dejó fascinado. La consideraba una ocurrencia budista. Reconozco que jamás pensé, ni por un solo segundo, que el fútbol fuera capaz de resistir alguna comparación filosófica. Me parece que Yoshie entendía el cero a cero como objetivo. En vez de hinchar por alguien, que es lo que hacemos todos (yo siempre hincho por el equipo de mi hijo, el país más pobre o los jugadores más lindos) él admiraba los empates. Nos explicó que en la tradición japonesa no se perdona la derrota. Y que un empate era la única solución honorable para los dos equipos. ¿Pero entonces no querés que gane Boca?, se enojaba Ari.”

Por eso el señor Watanabe no debe estar contento con este Mundial. De los 17 partidos disputados hasta ahora… ¡solo ha habido 3 empates!

Cuando leí la “ocurrencia budista” que sobre el empate a cero tenía el señor Watanabe me acorde de Javier Clemente, aquel seleccionador español que daba tanta importancia al “no perder” que convirtió el empate (pienso ahora) en un objetivo filosófico japonés.  Cierto es también que, aplicando la teoría de Yoshie Watanabe, este Mundial está muy lejos de esa tradición japonesa en la que no se perdona la derrota, y que por ello “un empate era la única solución honorable para los dos equipos”. Está tan lejos de esa tradición que incluso la selección japonesa ha evitado el empate, pero también la derrota, ganando su primer partido. Esperemos que dentro de unas horas la selección española siga el ejemplo de los nipones, se olvide del empate como solución honorable y consiga la victoria frente a Irán.

19 junio, 2018

Las muchedumbres enarbolan estandartes de esperanza

Filed under: A bote pronto — Nicolás Doncel Villegas @ 11:54

muchedumbresDebuta Islandia en un Mundial y lo hace empatando con la Argentina de Messi (que volvió a no marcar un penalti). A través del facebook de mi virtual amiga Alicia me entero que estos dos países tienen algo que les une: Jorge Luis Borges. Aquí tienen el enlace. Es lo maravilloso del fútbol: hasta quienes lo odian acaban hablando de él, no pueden evitar el contagio; incluso pienso que habrá momentos en los que se sentirán dubitativos y se preguntarán el por qué no les gusta, por qué no pueden ellos disfrutar de ese bien. A lo que iba, me alegro del buen comienzo de Islandia; es mi segundo equipo en este Mundial.

Debuta Francia y a duras penas le gana a Australia. Debuta Alemania, la actual campeona, y pierde contra México. Debuta la pentacampeona Brasil y tan solo empata con Suiza. Los poderosos no parecen serlo tanto. ¿Se mueven aires de revolución en la Madre Rusia? Un poema que escribió el joven Borges dedicado a la joven revolución de los soviets (luego vendría su desencanto, como el de tantos) decía: “Bajo estandartes de silencio pasan las muchedumbres…” Las muchedumbres balompédicas enarbolan estandartes de esperanza en la primera jornada de este Mundial. Habrá que esperar a la segunda jornada para ver si la revolución continúa o si los poderosos vuelven a recuperar el sendero de la gloria conocida.

18 junio, 2018

Se remueven las placas de la memoria y la conciencia

Filed under: Cosa que de contar fuese — Nicolás Doncel Villegas @ 10:36

placas

15/06/2018 – Han llegado los días de calor. Hasta el mendigo que duerme en la calle ha cambiado sus viejos cartones por unos nuevos. Los ha recogido del contenedor azul cuando dos trabajadores han desembalado un aparato de aire acondicionado. Quienes lo hemos visto dormir en sus nuevos cartones Air Conditioner hemos sentido alivio en nuestras conciencias. Lástima que no hubiese cámaras de televisión para dar la noticia al mundo.

16/06/2018 – Ana J. me regala la revista que sobre el Mundial ha editado EL País. Hace unos años hubiese acudido temprano al kiosco para hacerme con ella. Internet ha suplido aquella información que antes disfrutábamos en periódicos y suplementos. Agradezco el regalo porque siempre es un placer leer en papel a los buenos periodistas deportivos y a un gran escritor futbolero como es Javier Marías.

17/06/2018 – En las primeras páginas de “Fractura” el autor del libro, Andrés Neuman, nos cuenta, sin nombrarlo, un terremoto en Tokio. Cuando desvela lo sucedido lo hace de una manera que me parece magnífica: “Un terremoto fractura el presente, quiebra la perspectiva, remueve las placas de la memoria.” A lo largo de la vida nadie se salva de padecer algún “terremoto”, aunque la tierra no tiemble, y sufrir esas tres consecuencias de las que escribe Neuman.

18/06/2018 – Me siento a leer y un pequeño círculo de sol se cuela a través del agujero del toldo del patio incidiendo plenamente sobre la pantalla del ebook. Muevo el artilugio lector hacia la izquierda para evitar el impertinente añadido luminoso. Sigo leyendo, inamovible, y a los pocos minutos el círculo solar vuelve a deslumbrar la pantalla. Recuerdo cuando siendo maestro de escuela les explicaba aquello de la traslación y la rotación de la Tierra.

17 junio, 2018

De Arcos a Espera

Filed under: De libros — Nicolás Doncel Villegas @ 10:31

EsperaUn despiste geográfico es lo que vengo a comentarles. Leyendo la novela “El samurái de Sevilla”, de John Healey, en el capítulo XIX se nos cuenta que los protagonistas de esta historia nipona – hispalense se ponen  en camino hacia Sevilla, saliendo de Medina Sidonia. Desde el palacio del duque, aquel que mandó la Invencible Armada teniendo alergia a la aguas de los mares, arranca la comitiva novelesca encabezada por el Grande de España, el duque de Medina Sidonia. Así lo cuenta Healey: “Para cuando el grupo puso rumbo a Sevilla, los nervios a flor de piel de todo el mundo se habían calmado considerablemente. Durante el segundo día de viaje…”.

Durante el segundo día de viaje se nos cuenta lo que hace una de las damas del grupo que viaja en noble carruaje: “Ella se agarró de la correa de cuero fijada a la ventana. Miró hacia un bosque de robles y a los campos recién labrados que flanqueaban las afueras de un pueblo llamado Espera.”

Espera… no es la tercera persona del presente de indicativo del verbo “esperar”. Tampoco es el sustantivo que nos lleva a la desesperación si el tiempo se alarga. No, Espera es ese pueblo al que se refiere el autor, ese pueblo gaditano limítrofe con la provincia de Sevilla en el que pasé dos años, dos cursos escolares, de mi vida, de 1985 a 1987. Un pequeño pueblo que sobrevivía en aquellos años como muchos pueblos andaluces, de las ayudas europeas, del dinero del paro, de las pocas peonás agrícolas… Un pueblo de interior, de gente seria, humilde y honrada, casi más castellana que andaluza, alejado de la idea de los pueblos gaditanos de costa, tan salados y salerosos. Un pequeño pueblo en el que pasé dos años ejerciendo como maestro, en el que se crío uno de mis hijos y se gestó el otro. Así lo recuerdo hace ya más de treinta años.

Pero, ¿dónde está ese despiste geográfico que comentaba al principio? Al final del capítulo, escribe Healey: “Y así, mientras la tarde empezaba a ceder su lugar al crepúsculo, los altos riscos de Arcos de la Frontera surgían en la distancia, el pueblo blanco, sus árboles a punto de ser podados…”. Aquí está el error. Si habían pasado por “las afueras de un pueblo llamado Espera”, ¿cómo es que al caer la tarde se veían “los altos riscos de Arcos de la Frontera”? Imposible. En el camino de Medina Sidonia a Sevilla se pasa primero por Arcos de la Frontera y después por Espera. Hice muchas veces ese camino entre mi pueblo de  maestro y Arcos. Este último ejercía como la capital de esa comarca en la que, además de Espera había otros pueblos como Bornos y Villamartín, si uno no quería desplazarse hasta la verdadera capital de la zona: Jerez de la Frontera.

Pues nada, aclarado queda el despiste geográfico del autor de la novela. Un error que me ha hecho viajar en el tiempo y la memoria hasta aquellos años de maestro de escuela en aquellas tierras gaditanas de interior.

16 junio, 2018

Mundial 2: Esas manos

Filed under: A bote pronto — Nicolás Doncel Villegas @ 10:49

manosComenzó el Mundial con una ceremonia inaugural típica (números musicales incluidos), tan de gusto occidental como alejada de aquellas marciales demostraciones soviéticas de otros tiempos que, afortunadamente, ya son historia. En el palco había personalidades de todo tipo y ralea. Desde el presidente ruso Putin hasta un orondo y esperpéntico Maradona que pasa de predicar la revolución bolivariana a sentarse trajeado y maqueado delante de una fila de príncipes saudíes. Presidió todo el prólogo y el partido inaugural el mandamás (este sustantivo, cargado de significado, viene bien para sustituir, en algunos casos, a presidente) de la FIFA, Gianni Infantino, escoltado en el palco por el citado Putin (zar de la Rusia moderna) y el príncipe heredero de Arabia Saudita. Cantó Robbie Williams (al que le vi hacer una peineta en primer plano) junto a una artista local antes de que comenzara el primer partido de los muchos que han de jugarse.

Ese partido tiene la historia de los cinco goles marcados por Rusia, y poco más. Una selección árabe-saudí de mínima calidad, dirigida por Juan Antonio Pizzi, argentino-hispano (por ese orden) al que recuerdo como futbolista en la Liga. Y una selección rusa en la que destacó Cheryshev, hijo de un buen jugador del Sporting de Gijón, que ha hecho su carrera futbolística en España siendo recordado por una alineación indebida cuando jugaba con el R. Madrid un partido de Copa del Rey contra el Cádiz y que supuso la eliminación del equipo de Florentino I el Desestabilizador.

Terminaba ayer mi crónica de este Mundial con estas palabras referidas al partido que por la tarde iba a jugar  España contra Portugal: O al menos empatar sin que marque “el mejor, más guapo y más rico” del equipo rival. Mis deseos se cumplieron a medias. Lástima de las manos blandas del portero De Gea, esas manos que me recordaron las de Arconada en la final de una Eurocopa contra Francia o las de Zubizarreta en el partido del Mundial de Francia contra Nigeria. Siempre he pensado que los equipos de fútbol acaban estando en manos de sus porteros. Lástima de esa jugada porque España mereció ganar a pesar del penalti pitado al Yoista Mayor del Fútbol. Lo mostrado por un equipo convulsionado en los últimos días es esperanzador: el portero no tiene por qué volver a errar, el penalti (a pesar del VAR) fue pitado y repitado porque el protagonista era quien era (apostaría a que si el delantero hubiese sido un coreano sureño y el defensa Sergio Ramos, por ejemplo, la decisión hubiese sido la contraria), etc. Así pues, esperamos con tranquilidad los siguientes partidos.

Por lo demás, Uruguay, un equipo con dos grandes defensas y dos muy buenos delanteros, ganó a Egipto (sin Salah) e Irán ganó a Marruecos. Este último partido no lo vi, que Alá sea benevolente con mi desidia.

15 junio, 2018

Mundial 1: Luchando contra los elementos

Filed under: A bote pronto — Nicolás Doncel Villegas @ 9:33

elementosLo que sigue no es una crónica estrictamente deportiva y tendrá continuación mientras dure mi interés por el acontecimiento (espero que hasta la Final). Ayer comenzó el Mundial de Fútbol, la Copa Mundial de la FIFA (que así es su verdadero nombre). Esta tarde jugará la Selección de España su primer partido. Voy a escribir sobre este (abreviando) Mundial .

Para empezar, cuando la Grande y Felicísima Armada (llamada por los ingleses Armada Invencible) estaba lista para zarpar, murió quien debería haberla mandado, el Almirante de Castilla Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz. Fue sustituido por el Grande de España Alonso Pérez de Guzmán, duque de Medina-Sidonia.  Cuando la Selección Española de Fútbol, dirigida por Julen Lopetegui, estaba lista para jugar, el seleccionador (no muere, a D. g.) es destituido. Es nombrado sustituto Fernando Hierro que, siguiendo con la comparación histórica, esperemos esté más acertado que el duque de Medina-Sidonia.

Llevo más de cincuenta años siguiendo el fútbol y no había visto cosa igual. Los entendidos ponen ejemplos que me llevan la contraria. Se equivocan. En todos esos casos había circunstancias similares pero no idénticas. El presidente de la RFEF (en adelante, la Federación), Luis Rubiales, ha tomado una decisión discutida. A mi parecer ha hecho lo que correspondía. No se podía seguir manteniendo al frente de la Armada a un almirante si no muerto sí enfermo por el contagio de un contrato negociado con quien parece haber actuado como si fuese un espía enemigo de la Selección, un contrato negociado a espaldas de la Federación, y, para mayor inri,  anunciarlo cuando las naves ya habían partido y estaban dispuestas a entrar en combate contra un enemigo tan poderoso como es la Escuadra Lusa.

Así pues, aquí estamos navegando por estas turbulentas aguas, con olas futboleras y políticas capaces de hacer zozobrar cualquier navío hasta llevarlo incluso a naufragar. Porque, además del cambio de seleccionador, horas más tarde presentaba su dimisión el Ministro de la Cosa Deportiva por asuntos relacionados con la Hacienda Real. Y como lo de juntar deporte y dinero (no diré ya deporte y política, porque sería demasiado tópico) es algo habitual en quienes tienen que defender camiseta, escudo,  sentimientos y primas económica, espero que los jugadores no se hayan visto muy afectados por estos vaivenes y sean capaces de ganar esta tarde. O al menos empatar sin que marque “el mejor, más guapo y más rico” del equipo rival.

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