La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

12 diciembre, 2017

Pisando las hojas resecas del otoño que perece

Filed under: Por el pueblo — Nicolás Doncel Villegas @ 11:05

otoñoLa foto corresponde a la tarde del pasado domingo. El frío, asustado por las lluvias que llegarían de madrugada, se ha marchado rápidamente para dejar sitio a una tarde nublada y plácida en la que el caminante puede desprenderse de abrigo y pasear placenteramente.

Son las horas en las que los hijos viajan a sus lugares de residencia y trabajo. Uno se desplaza valle abajo, junto a ese río que se asoma con timidez entre la arboleda, hasta la capital del poble andalú. El otro viaja a latitudes más sureñas hasta encontrarse con el mare nostrum del estío y la veleña Axarquía. Son esas horas de viaje que uno también transitó hace años, mientras escuchaba en la radio del Renault-5 el Carrusel Deportivo, por aquellas carreteras que llegaban hasta el gaditano pueblo que fue lugar de trabajo y aposento.

Camino pisando las hojas resecas del otoño que perece tratando de ver el Guadalquivir entre la abundante vegetación de ribera. Hay lugares en lo que ello es imposible. El agreste paisaje cubierto de espesa maleza impide ver el discurrir del río. En mi ingenuidad pienso en una limpieza vegetal de ese espacio, en un aclarado de la silvestre vegetación que en esta orilla urbana del río crece a sus antojo. Me imagino, también, a ecologistas y naturalistas condenándome por pensar que se puede adecuar la naturaleza a una realidad humana que conserve y, al mismo tiempo, la adecue de la mejor manera al goce del hombre/paseante. No sé si mis pensamientos son los del depredador humano o los del hombre de pueblo que desde su ingenuo imaginar ve un río más integrado en el núcleo urbano que lo abraza en uno de sus grandes meandros. Imaginando me entretengo mientras busco un lugar en el que hacer una foto que refleje lo que pienso: el otoño que se va, el río que se deja ver, las hojas resecas, el camino que andamos…

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11 diciembre, 2017

La deformación profesional

Filed under: Relatos — Nicolás Doncel Villegas @ 12:09
  1. deformación1. Tan solo cuando el capitán del crucero le echó unas monedas el mimo decidió abandonar el barco que estaba a punto de hundirse.
  2. Los días que no hay ejecuciones los vecinos de la aldea se encierran en casa cuando el verdugo del rey vuelve con el hacha al hombro.
  3. Pasaron una noche juntos y el joven heredero al trono declaró que estaba dispuesto a casarse con la contorsionista del circo.
  4. 4. El cadáver de la joven violada fue hallado con grasa en la vagina. La policía detuvo a los pocos días al asesino en su taller mecánico.
  5. Su madre siempre le dijo que no entrenara en la azotea. Aquel día intentó hacer un doble mortal y su cuerpo voló más allá de la baranda.
  6. Estrelló los cinco drones contra los vehículos en marcha de los cinco médicos del tribunal que decretó su incapacidad como piloto.
  7. Antes de que sus hijos beban el padre echa un buchito del refresco de cola en un vaso, lo mueve, olisquea y diserta sobre su elaboración.
  8. Cada noche, solo en casa, se pone de pie, vacía la botella y eleva hacia el techo la última copa mientras masculla: “Esta es mi sangre…”
  9. Cada día, cuando vuelve del colegio, pasa lista a su familia: el caniche Miko y la tortuga Baltasara.
  10. Cuando termina de hablar hace una pausa esperando el aplauso de su “grupo”. Toda la familia lo hace menos la oposición: suegra y cuñada.

10 diciembre, 2017

Por imperativo ortográfico

Filed under: Cosa que de contar fuese — Nicolás Doncel Villegas @ 12:41

imperativo7/12/2017 – Lo escribo sin signos de exclamación y con las letras mayúsculas necesarias por imperativo ortográfico, lo hago con toda la serenidad que me da la perspectiva histórica, lo digo un día después porque no soy amante de cumpleaños ni onomásticas. Espero que por hacerlo no me tilden de facha o similar (y si lo hacen… allá él, ella o ellos/as), lo escribo sin grandilocuencia ni aspaviento, lo digo por primera vez en treinta y nueve años: Viva la Constitución. Y si hay que reformarla, hágase. Eso sí, con el acuerdo y la mayoría que marquen las leyes.

8/12/2017 – Hay palabras que parecen volver del baúl de los recuerdos. Me he vuelto a encontrar con una de ellas: “facineroso”. Al leerla he viajado en el tiempo a viejas lecturas de novelas policíacas y películas en blanco y negro del Oeste americano. Ya nadie la utiliza. Pero, haberlos, sigue habiéndolos. La última vez que escuché pronunciar a alguien esa palabra dijo algo así como fascisneroso, que debe ser algo así como un fascista delincuente.

9/12/2017 – Camino por la acera de enfrente de una peluquería. En el cristal de la puerta aparece la silueta de cintura para arriba de una niña que mira al caminante. Pienso que es uno de esos grandes carteles adhesivos que se pegan en escaparates y puertas acristaladas de comercios y locales como el que ahora dejo atrás. El cartel es un bello rostro infantil de cabellera rubia. Viste una sudadera azul marino en la que se lee una sola palabra: Belle. De pronto veo que la imagen me sigue con la mirada y sonríe. La silueta no era un cartel; era una niña real cuyo rostro no contradice la palabra de la sudadera.

10/12/2017 – Hace unos días me senté a ver una película. Nada más comenzar, lo que vi y escuché me llevó a la infancia. Me refiero a la cabecera de la productora, 20th Century Fox. Esa sintonía de Alfred Newman  que hace bailar los cañones de luz me transportó a aquel cine de verano de los años 60. Ni siquiera el regio rugido del león de la Metro Goldwyn Meyer es capaz de tal milagro.

Casi todo aquel día caminó sin acontecerle cosa que de contar fuese…

Capítulo II – Don Quijote de La Mancha

9 diciembre, 2017

Sembrando mientras llega la ciclogénesis

Filed under: Media cosecha — Nicolás Doncel Villegas @ 10:08

Esa que ven es la parcela de “la higuera”, en el paraje de Vadoseco, árbol que ya es solo historia nominal. Lo mismo que lo es la vieja casilla que se asentaba junto a la higuera  en aquellos años de historias familiares que no siempre fueron amigables. Ahora, entre mares de olivos (permítaseme el tópico) a babor y estribor, es la primera que recibe la simiente de trigo Kiko Nick (qué nombres ponen a las semillas). Son tierras pardas que amanecen escarchadas por las heladas nocturnas de esta primera semana decembrina. Los montones de tierra fluvial que este verano trajimos (trajeron los camiones) desde el Guadajoz custodian el profundo regajo que aún sobrevive desde aquellos años en los que la intensa lluvia abrió en canal la parcela de arriba a abajo. El color blanquecino de esa tierra obtenida en la limpieza del río castreño contrasta con el tono oscuro de la empinada parcela que culmina en ladera rica en piedras que afloran tras cada arancía. Esas piedras tienen su destino en el gran socavón y serán cubiertas con esa tierra amontonada que ahora ve el incansable ir y venir, subir y bajar, del tractor y la máquina sembradora.

sembrando

Hasta finales de noviembre, el mes que comienza con los Santos y acaba con san Andrés, no había caído una gota de lluvia. A mediados de ese mes comenzamos todos los años las tareas de cohecho y siembra del trigo. En esta campaña, esperando la deseada lluvia que llegó tan al final, esas tareas han debido esperar a diciembre. Los cuarenta litros que regaron los barbechos han dado paso al laboreo, a la siembra y el ruleo. Ha sido un otoño tan seco que uno tiene que rezar a san Agroseguro de Noviembre para que, si el invierno y la primavera viniesen también escasos de humedades, nos salve de la catástrofe. Esperemos que no sea así. Cuando escribo esto vuelven a anunciarse aguas para el lunes. Ahora, a las borrascas de siempre las llaman ciclogénesis explosivas y les ponen nombres. Antes, las borrascas no tenían nombre pero traían más agua.

 

8 diciembre, 2017

Elogio del cocido

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 10:05

cocidoEl cocido es un plato plurinacional: hay cocido madrileño, andaluz, montañés, extremeño, lebaniego… Es plato de cuchareo, apropiado para días de fríos invernales, comida de considerable aporte nutricional, muy aconsejable cuando vamos a realizar tareas físicas, alimento de tradición y raigambre en estas tierras hispanas, con gran variedad en las carnes y vegetales que los cocineros usan en su elaboración. Defiendo el cocido como uno de los platos de Aquí frente a esa comida venida de fuera, tan peligrosa para la salud, como podría ser, por poner un ejemplo, la hamburguesa.

Cocido y hamburguesa son dos alimentos que aparecen en la noticia que componen este Menú del día: la experiencia carcelaria de Josep Rull, ex titular de Territori de la Generalitat, al que ya dediqué otro Menú. Cuenta Rull que un día las hamburguesas estaban tan quemadas que se le rompió el tenedor (nunca he comido hamburguesa con tenedor; mi parecer no debe ser tenido en cuenta pues no soy un experto en esa masa de carne). Me olvido de la hamburguesa porque lo que realmente me interesa es lo que dice del cocido carcelario: “ El comer era un comer muy flatulento, para entendernos, un cocido de aquellos intensos.” Ahí está: el cocido hispano (en este caso… catalán) del que he glosado sus virtudes en la entrada de este comentario. Pero, qué decepción. El ex Conseller usa tan tradicional guiso en una analogía que me resulta casi ofensiva. Se ve que el señor Rull es de mantel más ligero, amante de manducas más livianas, aficionado, quizás, a condumios modernos en los que los nombres son tan amplios como escasas son las cantidades servidas. No sé, prefiero dejar aquí el asunto y no destapar el tarro de las comparaciones flatulentas. Tan solo añadir algunas referencias que un paisano de Rull, Josep Pla, escribe sobre el cocido catalán (o ampurdanés, vaya usted a saber), y que parecen desprender un olor a guiso de siempre capaz de hacernos pensar en el presente:

La partida se desarrolla —como en casi todos los juegos— en medio de un mal humor persistente. A veces se producen discusiones violentas. Todos han comido el mismo cocido, pero no hay manera de entenderse. La igualdad de alimentación no crea unidad de pensamiento.

El cuaderno gris

Es el cocido sencillo, con la festoneada ensalada de apio, tan fresca, y el vaso de agua clara y limpia. Esto es lo que al parecer conserva más la mirada lúcida y fría ante el espectáculo de la vida y frente a la muerte.

La huida del tiempo

Corre, en estos momentos, por el mundo, un viento de revolución, un viento contrario a la monotonía y el cocido es considerado monótono, desprovisto de variación, repetido. El plato es, por otra parte, muy caro y las mujeres andan un poco cortas de dinero. Es natural que, en las casas de convicciones poco sólidas, el cocido peligre.

El cuaderno gris

7 diciembre, 2017

Cáscara de nuez – Ian McEwan

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 11:32

cáscara de nuezLa última novela de McEwan es otra muestra más de ese mundo de conflictos morales en los que gusta moverse el autor inglés. Pero esta “Cascara de nuez” tiene un punto de originalidad: el narrador. Me explico. Esta cáscara de nuez es la que cita Shakespeare en Hamlet, es el útero materno desde el que el feto se convierte en el narrador de esta historia de falsedad, intriga, asesinato, etc. Algo de hamletiana tiene esta novela, pues no sólo tenemos el título sino también el asunto del asesinato fratricida. Y, sobre todo, a este lector le parece que el desarrollo argumental, contado por ése que tiene que nacer, le da a la historia un aire de tragedia teatral.

Me gusta ese feto que aprende oyendo lo que dice ese triángulo amoroso intrigante; pero que también aprende escuchando las noticias de la radio y los podcasts que comparte con su madre. Me gusta ese feto que habla sobre el mundo que le espera y el que hace consideraciones morales sobre los que viven a su alrededor. Me gustan sus afirmaciones y sus dudas éticas, las que tiene al alinearse con su padre o con su madre, las vacilaciones sobre el amor que debe a su progenitora, los planteamientos casi filosóficos entre la ley y su vida venidera que de alguna manera recuerdan a los dilemas entre justicia y fe que McEwan planteaba en su novela La ley del menor.

La historia no decae en ningún momento porque sobre un planteamiento previo deviene un cambio que establece un nuevo escenario en el que los protagonistas tendrán que replantearse sus acciones. Y ese escenario se derrumba cuando un nuevo hecho le da la vuelta a los planteamientos que los personajes ya se habían hecho. Y cada giro argumental aviva el deseo del lector por continuar leyendo hasta que llega el final de la historia en la que el feto protagonista se vuelve más protagonista aún.

6 diciembre, 2017

Turbulencias y parecidos razonables

Filed under: Cosa que de contar fuese — Nicolás Doncel Villegas @ 10:39

turbulencias

3/12/2017 – Voy caminando por la carretera y me cruzo con un camión que va a gran velocidad. Las turbulencias que genera parecen atraparme y querer llevarme con él. Sucede en otras actividades de la vida sin que en ellas existan leyes físicas que lo expliquen.

4/12/2017 – Hago memoria… ¿Dónde estaba yo aquel 4 de diciembre de 1977? Delimito mi línea del tiempo y me sitúo: había acabado Magisterio en junio de ese año, así que…estaba estudiando en casa preparando las oposiciones del siguiente verano. De aquel día no recuerdo nada; otro día más en el que no hice patria.

5/12/2017 – Ayer, cuando anochecía y se encendían las luces navideñas, estaba mirando un escaparate cuando un hombre se acerca y me dice: “Qué te pillo, qué te pillo…” (o algo parecido), mientras enciende una pequeña linterna que lleva en la mano. Me giro, sorprendido y algo sobresaltado, y le miro a la cara. Él me mira y se da cuenta de que no soy quien pensaba: “Perdone, perdone, me he equivocado”. Dicen que todos tenemos un doble en cualquier parte del mundo. El mío debe estar cerca, en Andújar.

6/12/2017 – Veo un documental sobre Independence, ciudad del Estado de Missouri próxima a Kansas City y cuna del presidente Harry S. Truman (el que mandó lanzar las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki). Independence, la ciudad de la que partían los colonos en carretas hacia el Oeste americano buscando la Tierra Prometida, bien podría ser la Ciudad Ideal de ese cinquanta per cent del poble català que tanto está dando que hablar en los últimos tiempos.

Casi todo aquel día caminó sin acontecerle cosa que de contar fuese…

Capítulo II – Don Quijote de La Mancha

5 diciembre, 2017

Señales para interpretar

Filed under: Por el pueblo — Nicolás Doncel Villegas @ 9:57

Quienes vivimos en pueblos solemos llevar una vida más tranquila que aquellos que viven en ciudades: el sonido de una sirena nos hace asomarnos a puertas o ventanas para ver qué pasa. Lo anterior es un ejemplo, pero hay muchos más. Por ejemplo, es difícil que nos sorprenda el escaparate de un comercio que se salga de los cánones clásicos del escaparatismo; o una performance callejera de algún grupo teatral marginal, de un grupo ecologista alternativo o de alguna asociación que reivindica los derechos de una tribu amazónica (si es que queda alguna). Cuando caminamos por el pueblo prestamos más atención a los vecinos con los que nos cruzamos para cumplir con el educado saludo o preguntar por la salud, si ya ha pasado un tiempo sin vernos, porque poco más hay de nuevo en la vida diaria.

En esas caminatas callejeras o por los alrededores del pueblo uno trata siempre de vislumbrar algo que se escape de lo rutinario, de lo repetitivo. Lo último que llamó mi atención es lo que aparece en la siguiente imagen:

Señales

Sobre algunos de  los anclajes metálicos de una valla protectora en una de las rondas que circunvalan la localidad observo que aparecen unos números (2 0 1) y unas figuras indefinidas realizadas con alguna pasta adhesiva que me resulta imposible de despegar y que se fracturan si se les aplica demasiada fuerza. Uno se pregunta qué significado tienen, quién o quiénes los han realizado… Mientras uno sigue caminando imagina claves secretas transmitidas a gentes desconocidas, mensajes indescifrables para el común de los mortales que tienen una finalidad desconocida. Piensa uno, salvando las distancias, en las inextricables líneas de Nazca, en las claves ocultas de la Gran Pirámide de Keops o en los mensajes cifrados que han transmitido los grandes artistas en sus obras pictóricas o en los capiteles de algunas columnas románicas. Y sigue uno caminando sin que se escuche ninguna inoportuna sirena; tan solo el ruido de un tractor que regresa del tajo con el remolque cargado de aceitunas.

2 diciembre, 2017

Dos días andan sueltos entre los legajos de mi vida oficial

Filed under: Cosa que de contar fuese — Nicolás Doncel Villegas @ 10:11

dos días

29/11/2017 – ¿En qué momento y por qué motivos  rejuvenecí dos días? Nací un 27 de noviembre, y así consta en el Libro de Familia, pero en algunos documentos oficiales (DNI, por ejemplo) aparece el 29 como fecha de nacimiento. Dos días andan sueltos entre los legajos de mi vida oficial.

30/11/2017 – Hace un año que me jubilé. Un año sin pisar un colegio ni abrir la puerta de un aula, sin programar ni preparar la lección. Esas dos expresiones, programar / preparar la lección, reflejan el paso del tiempo sobre el lenguaje. Me lo ha recordado la última novela de Javier Marías: “Estaba preparando precisamente una lección sobre Moby-Dick para el curso de literatura norteamericana que me tocaba impartir aquel año…”, dice la protagonista, Berta Isla.

1/12/2017 – Sobre el maltrato animal:

– ¿Cómo celebran ustedes en su pueblo las fiestas patronales?

– Pues nosotros atamos una cabra en la puerta de la iglesia. Y…los dos primeros días los vecinos la acariciamos, le damos mimos, le hablamos con cariño. Al tercer día la tratamos con indiferencia, pasamos delante de ella sin saludarla… Y así hasta que acaban las fiestas.

Escuchado (más o menos) en el programa (de humor) radiofónico “Las noches de Ortega”.

2/12/2017 – Llovió hace unos días. En realidad… llovió una noche. Llovió con nocturnidad, a escondidas de todos, como si a la lluvia le diese vergüenza ser vista a la luz del día. Acabaremos rogando por la lluvia al Señor, como hace Ed Sheeran: Make it rain / Make it rain down, Lord / Make it rain, make it rain (Haz que llueva,Señor, / haz que diluvie, / haz que llueva, haz que llueva)

 

Casi todo aquel día caminó sin acontecerle cosa que de contar fuese…

Capítulo II – Don Quijote de La Mancha

1 diciembre, 2017

La procesión del viento

Filed under: En_sueños — Nicolás Doncel Villegas @ 12:45

vientoCamino junto a la fachada lateral de la iglesia de mi pueblo, un espacio que desde pequeño me impresionaba por sentir el peso de su altura al estrecharse la calle que daba paso a la plaza de la fachada principal. Vuelvo a tener esa sensación, como si los edificios fuesen capaces de cerrar la bóveda celeste. Cuando llego al espacio abierto el decorado cambia. Pareciese que una gran tramoya haya escondido ese suelo empedrado y la contigua plaza para poner en escena el atrio de la iglesia de este mi otro pueblo. Entreveo un cortejo religioso, con niños que se adentran en el templo conducidos por quienes parecen ser sus guías espirituales. A la sombra de unos árboles, que no identifico, permanezco en silencio viendo pasar el cortejo mientras se levanta un fuerte viento. Para protegerme de él abro un paraguas que rápidamente es víctima del temporal. Mi esposa, que ha abandonado la procesión, me ofrece otro al mismo tiempo que me encarga el cuidado de una niña que no puede o no quiere entrar en la iglesia. La niña se entretiene con el paraguas estropeado intentando colocar bien las deformes varillas metálicas. Yo la observo ensimismado cuando oigo que alguien detrás de mí me dice que ya puedo entrar en la iglesia, que ya quedan sitios vacíos. Me giro porque la voz me es conocida y me encuentro con el rostro de alguien que fue mi superiora laboral.

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