La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

25 febrero, 2017

Disgustos de los banqueros (2/2)

Filed under: Relatos — Nicolás Doncel Villegas @ 10:56

clip_image00212. Se siente menos banquero desde que tiene artritis reumatoide y no puede contar rápido los billetes con las manos.

13. Desde la sede de la ONG, situada enfrente de la oficina bancaria, al director le llegan miradas que no sabe cómo interpretar.

14. Sobrelleva la vida carcelaria con dignidad hasta que a su galería llega el nuevo interno: el consejero delegado que le acusó de desfalco.

15. Menudo disgusto se ha llevado cuando el pequeño Borja le ha dicho que prefiere un videojuego en vez de una cuenta infantil en su banco.

16. El consejero delegado no se acostumbra a ese color dorado tan vulgar de la nueva tarjeta personal.

17. El presidente del banco no sabe qué pensar cuando su hija le anuncia que va a casarse con el heredero de la entidad rival.

18. Cuando el cliente le pidió que le leyera la letra pequeña del depósito bancario el director prefirió dejar la firma para otro día.

19. El presidente lee con disgusto el informe: “Con los votos y escaños conseguidos, el nuevo partido podrá devolver el préstamo sin problemas”.

20. Maldice al presidente desde que le ordenó cambiar en su despacho la foto de su equipo con la undécima por el cuadro de ese tal Miró.

21. Lo que peor lleva de su ascenso en la entidad es la falta de trato personal con los clientes: no poder ayudarles con un préstamo favorable…

22. Lo que peor lleva de su ascenso en la entidad es la falta de trato personal con los clientes: no poder colocarles unas preferentes tóxicas…

24 febrero, 2017

Llueve barro en los juzgados

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 9:42

 

clip_image002Cosas que pasaron ayer.

No sé si habrá vida en los nuevos planetas que dicen han descubierto en el quinto pino universal.

Lo que sí sé es que AMM (Alfarero Mayor de Marte) debe haberse pasado en las revoluciones del torno o en la cantidad de agua mezclada con la arcilla alfarera y ha salpicado de un barro rojo apocalíptico estas tierras del Sur. Entre la calima gris invernal y esa especie de lluvia goterona de color rojizo el día ha sido extraño.

Estas cosas anómalas (hasta cierto punto) en la meteorología siempre me provocan una desazón espiritual. Ni las extrañas decisiones judiciales son ya capaces de llamar mi atención por encima de lo que nos viene del cielo.

Debe ser la edad.

Mientras el polvo sahariano envolvía mi particular atmósfera me enteraba que el cuñado del rey no pisará suelo carcelario (por ahora; quizás nunca) mientras que los mal usuarios del plástico oscuro eran condenados a varios años de cárcel (que tampoco sabemos si hollarán con sus zapatos de piel endurecida). Iba la mañana de juzgado en juzgado hasta que el polvo se hizo barro depositado en calzadas y vehículos. Parecía que cayesen del cielo lágrimas del polvo producido por la escombrera de aquella burbuja que explotó, polvareda que el albañil con manguera de goma no fue capaz de apaciguar y lo atrapó hasta convertirlo en un parado más con derecho a pataleo judicial (y poco más) mientras hay quien volaba a Suiza. C’est la vie.

23 febrero, 2017

Del amor al escaño

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 11:03

 

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Ya lo dijo el ideólogo Monedero. Lo dijo en un mitin tras citar unos versos de don Antonio Machado escritos cuando los también poetas León Felipe y Rafael Alberti intentaban convencerlo para que abandonase la capital de España por el peligro que corría ante el avance de las tropas franquistas durante la Guerra Civil:

“”Madrid, Madrid, ¡qué bien tu nombre suena / rompeolas de todas las Españas! / La tierra se desgarra, el cielo truena, / tú sonríes con plomo en las entrañas”.

Monedero cambió el “plomo en las entrañas” machadiano por las “entrañas llenas de mariposas” podemita, en un arrebato lírico político que se puede ver en este vídeo; y remató con esa declaración tan de lírica industrial: “Somos una fábrica de amor”.

Es delicado y difícil separar vida pública y vida privada, es complicado romper el tabú que manda guardar silencio cuando se salta de la cama al escaño y puedes acabar convirtiéndote en un objetivo de lo políticamente correcto si transformas la fábrica de amor en una designación de cargos y distribución del personal en la gradería escañil del Congreso de los Diputados. Cualquier pensamiento, cualquier reflexión que se haga sobre lo evidente, sobre lo que se ve en la foto, sobre los amores pasados y presentes, cualquier consecuencia que se deduzca si mezclas eros y poder puede llevarte a ser considerado un trasnochado machista y rancio conservador. Pero, es todo tan evidente que hasta el pueblo llano, ése que también necesita algo de amor además de un trabajo y unos buenos servicios sociales, ya comenta por bares y mentideros las andanzas sentimentales de quien no quiere ser macho alfa pero encumbra a su novia (con perdón de tan atávica expresión) hasta el nivel de lideresa morada. Alguien dijo que la política crea extraños compañeros de cama y el genial Groucho Marx lo corrigió diciendo que “No es la política la que crea extraños compañeros de cama, sino el matrimonio.” Si consideramos matrimonio cualquier tipo de relación de pareja, independientemente de la existencia o no de certificación legal, sexo o cargo político, nada de lo que vemos o veamos debe extrañarnos.

22 febrero, 2017

Disgustos de los banqueros (1/2)

Filed under: Relatos — Nicolás Doncel Villegas @ 10:20

 

clip_image0011. Tras el cristal blindado observa con tranquilidad a los activistas contra los desahucios hasta que ve entre ellos a su propia hija.

2. El consejero delegado fue destituido en cuanto se supo, por una grabación telefónica policial, que desviaba dinero a una ONG.

3. El director se tranquilizó cuando le comunicaron que en el atraco sólo se habían llevado una caja de seguridad. Al decirle que era la suya…

4. El juez mandó auditar las cuentas del banco. La tarea fue encargada a la empresa auditora de la ex mujer del presidente de la entidad.

5. Ninguna victoria, cuatro positivos por doping y todavía quedan dos años de contrato en los que hay que patrocinar a ese equipo ciclista.

6. La penitencia de un Padrenuestro y una donación de mil euros para la parroquia, a cuenta de la Caja, le hizo cambiar de confesor al director.

7. – Señor presidente… Nos ha devuelto el regalo.

– ¡Qué se creerá ese advenedizo! ¡Pensará que le va a ser fácil nacionalizarnos!

8. El director de la oficina está triste porque su esposa le culpa de que siga habiendo promociones de ollas y sartenes pero no de joyas y bolsos.

9. Tras escuchar todos sus problemas el psicólogo le recomienda que, más que su ayuda, lo que debe hacer es cambiar el equipo de economistas.

10. En la fotografía, junto a la notificación del desahucio, se veía la nota del suicida escrita con un bolígrafo que lucía el logo del banco.

11. ¡Se le ha escapado! No ha podido colocarle unas preferentes a aquel antiguo compañero de colegio que le llamaba gafotas y empollón.

20 febrero, 2017

Manual para mujeres de la limpieza – Lucia Berlin

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 12:07

 

clip_image001Esta recopilación de cuentos está basada en la vida de la propia autora, una mujer casada varias veces, con cuatro hijos a los que tuvo que sacar adelante mientras trabajaba en muy diversos oficios. Una vida complicada, no exenta de dureza. Y ello se refleja en sus cuentos.

Las historias muestran la miseria humana. Unas veces de manera directa, impactante, tan hiriente que te obligan a tomar un respiro para seguir leyendo; otras veces de manera delicada, tangencialmente a los sentimientos, como diciéndote que tú podrías ser uno de esos personajes que sobreviven a la vulgaridad de la sociedad. Sus personajes son gente que no debe nada a la sociedad, gente maltratada que sobrevive entre el hedor de la degradación y la pestilencia del alcohol mal bebido. Sus protagonistas son mujeres que padecen la soledad, el machismo, la violencia de familiares y amigos.

Escribe Berlin con una prosa directa que a veces fluye y a veces impacta, con un uso de la lengua que te hace sentir parte de la historia, con frases sagaces y toques de humor que sobreviven entre las desgracias que viven sus personajes.

19 febrero, 2017

Sonata de tos

Filed under: Diálogos de blog en blog.,Relatos — Nicolás Doncel Villegas @ 11:25

clip_image002Hace unos días leía una entrevista al escritor Enrique Vila-Matas en la que decía:“Todas las historias son falsificaciones en cadena de un relato original que nos gustaría conocer, pero que ignoramos”. Un rato después, en el blog de Antonio Muñoz Molina, leía un texto en el que escribía sobre dos sonidos que oía desde su casa: la tos persistente de un vecino y un piano que alguien tocaba de vez en cuando. Dos sonidos que no podía identificar de dónde venían, del apartamento contiguo, del piso de abajo…

Pensé que, como decía Vila-Matas, había un relato original, que era la misma realidad, el cual había dado lugar al que había escrito Muñoz Molina (aunque éste no fuese en sí mismo un relato), y que éste último merecía otra historia. Ésta que viene a continuación y que dejé escrita en “Vidas de otros”:

 

El último ataque ha sido agotador. Le es difícil calcular el tiempo que ha durado. A veces piensa que todo su aparato respiratorio debe andar descomponiéndose como un puzle sometido a un movimiento violento que se repite cada varios segundos, como si una fuerza sísmica agitase los alveolos más escondidos y los maltrechos bronquios, como si las vías respiratorias fuesen las únicas vías de escape de ese mal que le persigue día y noche, sin horarios establecidos, asaltando su tranquilidad en el momento más imprevisto. Tras cada ataque queda agotado, se retrecha en el sillón y trata de calmar su respiración acelerada. Si está dormido siente la asfixia llegar como un enemigo invisible hasta que rompe la tos y lo expulsa de la cama. A esas horas de la noche el sonido ronco retumba en la soledad del hogar traspasando las paredes. No hay ya nadie en casa a quien pueda molestar ese ir y venir de carraspeos y flemas expectoradas. Pero él sabe que los vecinos de los pisos contiguos, en el silencio de la noche, serán partícipes de su padecimiento. Les llegará amortiguado el sonido profundo y desgarrador de esa maldita y pertinaz tos; pero, alguno habrá que se desvele creyendo escuchar un ruido indefinido, abra los ojos, quizás mire la hora en el despertador y, ya más espabilado, identifique esa pejiguera tos vecinal.

No puede hacer nada por evitarlo. Es por eso que cuando el enemigo no ataca, cuando los bronquios permanecen tranquilos y las mucosidades serenas, cuando la tos no golpea, se acuerda de esos vecinos desvelados y se acerca al piano para tocar alguna sonata de Schubert o Beethoven.

16 febrero, 2017

Y ahora llega ella a enseñorear mi mundo

Filed under: Personal — Nicolás Doncel Villegas @ 10:03

 

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Dunia, señora del mundo, decidió comenzar su señorío un mes antes de lo previsto. No ha necesitado llegar a los tres kilos de peso para hacerse presente, para irradiar luz y alegría en quienes la esperábamos allá por san José mientras ella ha decidido adelantar el santoral y elegir san Valentín. Ya tengo un motivo para celebrar ese día, tan manido, tan sobado por intereses comerciales. Cada catorce de febrero celebraré el día en el que Dunia me convirtió en abuelo.

Frágil en su capazo, envuelta en mantas, asoma su tez de melocotón y una mano que se lleva hasta la cara. Tiene los ojos cerrados y un hipido tenue que desaparece pronto para dejarla en un estado de enorme placidez. Al rato muestra todo un repertorio de gestos faciales que van de la sonrisa a la sorpresa. Me quedo absorto mirándola, alelado ante unas muecas que transmiten un amplio surtido de sensaciones. Para tomarla en brazos prefiero estar sentado porque noto que su pequeñez y fragilidad se incrementa tanto como la sensación de felicidad. Observo su rostro de diminuta perfección, su raja de ojos, las orejas y la nariz adosada a su rostro algo mofletudo, componiendo todo ello un mosaico de belleza genéticamente maternal, dicen quienes son capaces de adivinar parecidos.

Mientras la observo, feliz y sereno, pienso en el paso ligero que el tiempo ha marcado en los últimos meses de mi vida. No han pasado dos años: se me fue el padre dejando el vacío, se casó un hijo y despejó pesares, viajé por tierra, mar y aire con quienes alegran mi existencia, guardé felizmente halagado las tizas en el cajón del jubileo; y ahora llega ella, ahora llega Dunia, a enseñorear mi mundo. Bienvenida seas.

13 febrero, 2017

Ese constante doblar la rabadilla

Filed under: Por el pueblo — Nicolás Doncel Villegas @ 10:51

 

clip_image002La otra tarde presencié la siguiente escena. Un hombre estaba subido a una de esas “cajas” que los camiones dejan en el suelo hasta que se llena y se la llevan a su destino, dejando allí otra similar para que cumpla la misma función. El hombre cogía restos de madera de ese contenedor. Elegía las tablas más apropiadas, según un criterio que desconozco, y tras cada elección, de dos o tres tablas, las arrojaba al suelo. Al lado del contenedor había una mujer que recogía las tablas del suelo y las colocaba en el maletero de un coche cuyo portón permanecía levantado. Su ritmo era acompasado; es decir, las tablas no llegaban a amontonarse en el suelo sino que mientras ella las colocaba en el coche él arrojaba otras al pavimento. Y viceversa. Pensé que podrían acompasar su ritmo de manera total y entregar él las tablas a la mujer en mano para que ella las colocará en el coche y así ahorrarle el constante doblar de rabadilla que tan perjudicial es para la columna vertebral.

Tal escena me recordó a los trabajos forzados a los que eran condenados algunos reos y cuya utilidad era nula en ocasiones. Se trabajaba por trabajar, por el simple hecho de agotar el cuerpo en un trabajo físico que, ya de paso, condicionaba también la posible rebeldía mental. Aunque a veces pudiese producir el efecto contrario pues al verse el condenado doblemente castigado, por el esfuerzo físico y por la inutilidad de éste, despertaba sus ansias de escapar a tal ignominia. Me imagino que los condenados a galeras, tras remar hasta dejarse el último aliento en una batalla naval, no le verían sentido que el capitán del navío les ordenase volver a remar cuando ya el peligro había pasado y el viento soplaba a favor. Más de un galeote rezaría entonces para que apareciese por allí el sin par hidalgo de La Mancha diciendo aquello de “…aquí encaja la ejecución de mi oficio: desfacer fuerzas y socorrer y acudir a los miserables.”

Ese trabajar por trabajar me recordó también a mis años de juventud cuando, en el campo, mi padre me mandaba algunas tareas que uno consideraba que bien podría hacer la fuerza de una mula o, más tarde, la del tractor. ¿Por qué cargar sacos y trasladarlos sobre el hombro de un lugar a otro cuando era más fácil, y menos cansado, cargarlos en el tractor, llevarlos a su destino y descargarlos allí? ¿Sería para que aprendiese lo dura que era la vida del galeote agrario?

12 febrero, 2017

La contaminación de las ciudades (2/2)

Filed under: Relatos — Nicolás Doncel Villegas @ 11:09

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13. Aquel año, tras la clásica trashumancia por el Paseo de la Castellana, cinco ovejas no volvieron a pastar en la estepa castellana.

14. Camino del parque con su bebé la madre repasa mentalmente lo que lleva: pañales, biberón, mascarilla… ¡No! ¡La botellita de oxígeno!

15. Hay quienes no pueden llegar a sus hogares y se refugian en el edificio de los grandes almacenes como hacían en verano con el calor.

16. El técnico que repara calderas de calefacción, enfermo de cáncer, aprovecha cada faena para estropear los nuevos filtros anti polución.

17. La policía desmontó una trama de apuestas fraudulentas basada en los índices de contaminación de las grandes ciudades del mundo.

18. La familia del político, crítico con las medidas anti polución, fallecía en accidente de tráfico cuando se dirigía a su casa de campo.

19. Padre, he vuelto a acostarme con mi amante. Y, lo peor, lo hemos hecho… ¡Con las ventanas abiertas! ¡Desoyendo la ley contra la polución!

20. El ganador del “Wingfly Nube Tóxica” atravesó la “boina” y tomó tierra con precisión. Un mes después moría de cáncer pulmonar.

21. Cien mil dólares en una jugada. Apostó que el ácido nitroso de Shangai bajaría al 30,5 el día de Año Nuevo. Y acertó.

22. Mientras guarda los ahora inservibles prismáticos piensa en la figura de la joven vecina, ligera de ropas, tras la ventana de enfrente.

23. Cuando la ambulancia se acercaba a la ciudad el enfermo de asma le dijo al conductor que girase y lo llevase al pueblo.

11 febrero, 2017

Gavilán o paloma

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 9:56

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Los dos antagonistas celebran este fin de semana sus congresos. Después de que la naranjada de Rivera se quedase en un zumo puramente liberal, sin aditivos socialdemócratas, y mientras los socialistas de… , vaya usted a saber de quién, esperan tiempos más cálidos para reunirse y elegir el próximo líder o lideresa a quien defenestrar, el morado podemita y el azul pepero colorearán los informativos y las redes sociales durante este fin de semana.

La muchachada efervescente anda buscando la cuadratura de los círculos lanzándose berenjenas a la cara desde hace ya un tiempo. Asentados como tercera fuerza política, y en espera de ser la segunda con derecho a asaltar cielos y palacios, se han soltado coletas, rastas y melenas para dejar bien claro que las amistades universitarias de otros tiempos han pasado a ser navajazos dialécticos en estos otros en los que todo parece valer si de mandar, ay, se trata. Qué lejos quedan ya las promesas que se lleva el viento, qué lejos aquel caminar por pasillos en un solo grupo. Toda la transversalidad pregonada se ha transformado ahora en flechas que atraviesan el mensaje del otro. La politología, esa ciencia que nadie parecía conocer antes de que estos profes saltasen de las tarimas de las aulas universitarias a los decorados de los programas televisivos de tertulias políticas, ya no rezuma teoría sino práctica pugilística. Hablan y hablan, discuten con esa oratoria fluida que dios y tantas asambleas le han dado, parlotean a velocidad de vértigo diciendo que dejarán de hablar de sí mismos para acto seguido volver a caer en el mismo pecado. Afortunadamente el momento ha llegado y tendrán que elegir entre gavilán o paloma.

Y luego están los otros, los seguidores del señor de la indolencia, aquél que deja fluir las aguas del río, sean estas mansas o de corriente brava, el señor de la incuria calculada. Para ellos el fin de semana será una reunión de amiguetes, de delegados que eligen al presidente, igual que el alcalde elige a los vecinos (o lo que sea). Se reunirán, hablarán de sus cosas, tomarán café y copa, como toda la vida se ha hecho después de un buena comida. Y que el mundo siga girando y las aves volando porque, al fin y al cabo, su mayor dilema ya lo han resuelto. ¿Qué cuál es esa disyuntiva? Los más jóvenes no lo recordarán pero hubo una canción por los años setenta del pasado siglo que tuvo éxito en los bailes agarrados; la cantaba Pablo Abraira y se titulaba… “Gavilan o paloma”. Ese dilema de los acólitos del señor de la apatía, al igual que el título de la canción, trataba de discernir qué clase de plumífera era el logotipo del partido: charrán o gaviota. Y ya lo han resuelto: es un charrán, “un ave marina que vuela alto mientras que la gaviota es un ave carroñera que vuela bajo y va comiendo la basura”, dice la noticia con un mensaje ideológico que hasta el más torpe de los politólogos entendería. Así que, asentado lo fundamental, todo lo demás (para ellos) es discutir por discutir.

 

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