La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

23 abril, 2018

El perfume de Jeanne en las Tullerías

Filed under: De libros — Nicolás Doncel Villegas @ 9:34

tullerías

En el cuadro de Manet “La música en las Tullerías” aparece Charles Baudelaire. Es tan solo una silueta esbozada, vestido de negro y con sombrero de copa. El pintor lo sitúa detrás de la primera de las mujeres sentadas y vestidas de blanco que aparecen en primer plano. Esa mujer es madame Lesjone, gracias a la cual se conocieron Manet y Baudelaire.

Leyendo “Poemas en prosa”, en el capítulo titulado “Un hemisferio en una cabellera”, Baudelaire escribe: “¡Si pudieras saber todo lo que veo! ¡Todo lo que siento! ¡Todo lo que oigo en tus cabellos! Mi alma viaja en el perfume como el alma de los demás hombres en la música.”

Por un momento imagino que Baudelaire, mientras escucha la música de esos músicos que no se ven por ningún lado, recuerda el perfume de Jeanne Duval, su Venus Negra, la mulata que tanto le inspiró.

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22 abril, 2018

Cafeteras de girasol y gusanos de alambre

Filed under: Media cosecha — Nicolás Doncel Villegas @ 11:49

pipasEn las cafeteras, así es como llamamos a esos recipientes, espera la semilla de tonos violáceos su turno de salida hasta caer en la tierra esponjosa y ser enterrada por la pequeña reja. Enganchada al tractor de cadenas, con sus cuatro y viejas cafeteras verdes, la máquina marca la recta besana de la siembra del girasol. Avanzan las orugas mecánicas, con estrépito y crujir de hierros, trazando el camino perpendicular a los surcos del cohecho que eliminó en días anteriores las malas hierbas. Estamos a finales de abril, a pocos días de san Marcos el rey de los charcos, en estas tareas que las abundantes lluvias de marzo y primeros de abril han retrasado más de un mes.

La semilla, que, por lo que cuesta, debería lucir tonos dorados en lugar de violáceos, presume de ser resistente al jopo y al mildiu, ser de alto contenido graso y tener un ciclo de maduración precoz; esta última característica se hace más necesaria que nunca este año. También dice su publicidad que es de gran rusticidad (algo que no llego a entender) y excelente vigor de nascencia, cosa que espero se cumpla aprovechando la humedad que la tierra acumula tras las copiosas lluvias pasadas.

Pienso en todo ello mientras camino por la tierra arrancando algunas hierbas y matas de trigo de porreta que escaparon de la reja del cohecho. Busco bajo ellas la existencia de doradillos, los también llamados gusanos de alambre, enemigos de la futura y tierna planta de girasol. No los veo, tan solo algunas cochinillas oscuras se mueven bajo las raíces de las hierbas arrancadas. Se lo comento a Manolo, que ha parado el tractor junto al camino para comprobar si las cafeteras evacuan semilla por igual. La charla es corta pues el tiempo apremia. Él vuelve a tomar la recta besana bajando hasta el arroyo. Yo me encamino hacia la era del cortijo recogiendo alguna piedra los suficientemente grande como para ser causante de alguna molestia a los aperos agrícolas, y lo suficientemente pequeña como para poder ser levantada por este jubilado y ser llevada hasta la orilla del camino. A lo lejos, más allá del pozo, en la Cañá el Barco, el trigo sigue espigando en verde intenso.

siembra

21 abril, 2018

El azúcar no es un lujo para la vida

Filed under: Cosa que de contar fuese — Nicolás Doncel Villegas @ 10:09

azúcar

18/04/2018 – Ayer tarde caminaba por Córdoba entre un gentío que parecía disfrutar de los 30º después de muchos días desapacibles. Hace justo una semana, por las mismas calles, soplaba el viento, llovía… y uno buscaba cobijo en un café caliente. Ayer apetecía tomar un helado en cualquier terraza. La gente iba ligera de ropa y lucía la piel blanca consecuencia de meses invernales. Entre el bullicio recordé lo que escribió Josep Pla en “El cuaderno gris”: La invasión primaveral es excesiva. Las calles ya empiezan a oler a axila.

19/04/2018 – En cuántas situaciones de la vida diaria se siente uno un ser privilegiado. Dos de los médicos que me revisan para que la máquina corporal siga funcionando lo mejor posible viajan periódicamente al África Negra (¿se puede usar hoy tal expresión sin ser tildado de algo?) y colaboran con entidades sanitarias en esos lugares ayudando a las gentes de aquellas tierras. Cuando me cuentan algo de lo que allí ven uno se siente un privilegiado entre las paredes blancas y asépticas de la consulta, entre el moderno equipamiento médico de la clínica.

20/04/2018 – Vitalidad. Camina incansable de un lugar a otro de la casa. Suele llevar las manos ocupadas con algún peluche, una pelota de tenis o una naranja que ha cogido del frutero de la cocina. Va del salón hasta la cancela y allí se detiene para observar a la bisabuela. Se gira y vuelve sobre sus pasos mientras chapurrea algún pensamiento indescifrable en su incomprensible lenguaje. Mira las escaleras y hace un intento de subirlas, se dirige hacia la rampa que da acceso al patio…

21/04/2018 – “La casa de las miniaturas” es una historia ambientada en la ciudad de Ámsterdam a finales del siglo XVII. En el primer episodio de la serie, cuando la protagonista pide mazapán,  la cuñada le contesta: El azúcar es un lujo para la vida. Vivir en aquella sociedad, luterana, sobria y rigurosa, una sociedad en la que el azúcar era un lujo, me hubiese resultado bastante insoportable.

19 abril, 2018

Contra el separatismo – Fernando Savater

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 9:30

ContraNada más comenzar a leer, dice el autor: No se llamen a engaño: esto es un panfleto. Todo claro desde el principio, pienso mientras sigo leyendo: O sea, según la definición de la RAE: «Libelo difamatorio. Opúsculo de carácter agresivo». Me quedo sin duda con la segunda acepción, aunque no niego que pueda haber bastante de la primera. Y sigo pensando: ¿Qué necesidad tengo yo de leer esto? Para leer lo que espero que alguien me confirme, para leer en estos tiempos  revueltos en los que el separatismo se muestra de esa manera, qué sé yo.

Soy seguidor de Savater, del que escribe y del que milita contra la barbarie etarra y contra la caspa independentista. También yo lo quiero dejar claro por si alguien prefiere dejar de leer estas letras. Así que de esta obrita no espero sorpresas, tan solo un rato de lectura descubridora de ese entramado de mentiras que los separatistas de Cataluña llevan construyendo muchos años y que alcanzaron su culmen a partir del septiembre pasado. Se remonta Savater al pasado más lejano de la Humanidad, a los avances que nos han llevado hasta el presente, para concluir que el camino hacia la libertad y la igualdad ha sido largo, con muchos pesares en ese trayecto, que ha costado mucho conquistar la ciudadanía como elemento esencial de todos los derechos para que algunos quieran arrebatarnos esos derechos en nombre del terruño. Y desmonta de la manera más sencilla y concisa las grandes mentiras de ese nacionalismo identitario y supremacista que se basa en el territorio, en la historia inventada de un pueblo homogéneo, en la única lengua, en el falso pacifismo, etc. Uno va leyendo y asintiendo, pensando para sí mismo que eso mismo es lo que uno piensa. Y ensimismado pone fin a tan breve como iluminadora lectura.

Como todo panfleto que se precie este debería ser pasado de mano en mano, distribuido a la clandestina manera de otros tiempos, entre todos aquellos que todavía son incapaces de mostrar razones y contundencia ante el disparate separatista catalán.

17 abril, 2018

No soporto ese ruido

Filed under: Cosa que de contar fuese — Nicolás Doncel Villegas @ 9:34

ruido

14/04/2018 – Aniversario de la proclamación de la II República. El facebook se me llena de tricolores. Los “amigos” republicanos muestran toda la simbología de la fecha; lo mismo que hace un par de semanas los “amigos” cofrades lo inundaban  de imágenes sacras. Algunos se desdoblan: han pasado del morado nazareno al morado republicano.

15/04/2018 – Mi santa vuelve de sus actividades religiosas y, conocedora de mi carácter goloso, me da un caramelo que le han dado allí de donde viene. Me comenta que es de la Hermandad de la Magdalena. Lo miro, y no es un caramelo cualquiera. El papel que lo envuelve luce la imagen de la titular de la Hermandad y el nombre de la marca del caramelo: Werther’s Original. “Qué aprendan los Reyes Magos”, pienso mientras lo saboreo y recuerdo “Una canción para la Magdalena”, de Sabina: Dueña de un corazón, / tan cinco estrellas, / que, hasta el hijo de un Dios, / una vez que la vio, / se fue con ella. / Y nunca le cobró / la Magdalena…

16/04/2018 – La foto corresponde al edificio del Consejo, dentro del recinto de La Moncloa. Ese edificio “alberga la sala del Consejo de Ministros y el despacho del Presidente”, dice el pie de foto en el periódico El País. A mí me recuerda a una de esas mansiones que aparecen en películas de terror.

17/04/2018 – Tengo algo en común con Elise Wasserman, la peculiar detective de la policía francesa de la serie “El túnel”. En el capítulo 3 de la segunda temporada Elise llega al escenario de un crimen en el que hay una gran actividad: agentes de la científica enfundados en sus monos blancos analizando el terreno, perros policías olfateando y ladrando… Cuando llega junto a su compañero de la policía británica, Karl Roebuck, Elise le comenta: “No soporto ese ruido”. Su compañero le pregunta: ¿Qué ruido?”. Elise, contesta: “Los perros”.

15 abril, 2018

Solo un muerto más – Ramiro Pinilla

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 9:48

soloHace ya cuatro años que leí “Las ciegas hormigas”. Desde entonces no había vuelto a Ramiro Pinilla, narrador vasco que falleció en aquel 2014. Me acordé de él tras volver de un viaje por su tierra y elegí este libro para reiniciar mis lecturas. Y me alegro de haberlo hecho porque esta novela me ha resultado entretenida e ingeniosa, diferente, muy diferente en su temática de “Las ciegas hormigas” pero capaz de conservar ese aire de la tierra de su autor.

La novela es una digna parodia de la novela negra, género admirado por el protagonista (Sancho Bordaberri/Samuel Esparta, en honor a Sam Spade), ambientada en el Guecho de la postguerra civil y con un asesinato de por medio en el que un muerto más no interesaba en aquellos años en los que tantos había habido, y seguía habiendo como consecuencia de la guerra y la posterior represión por parte de los vencedores. En ese ambiente, con falangistas haciendo todavía su trabajo sucio, el protagonista, librero de profesión y escritor fracasado de novela negra, encuentra la inspiración, ante su enésimo fracaso como autor, en un crimen sucedido un año antes de la Guerra Civil y que fue olvidado tras la llegada del horror. A partir de ahí Sancho/Samuel inicia sus investigaciones para escribir la novela entrevistándose con los personajes relacionados con el caso, acompañándose de otros secundarios que forman parte de su vida personal o profesional. Y entre todos esos personajes este lector se queda con la empleada de la librería (Koldobike), mujer que brilla en aquellos años de oscuridad, y un cliente del negocio librero (Luis Federico Larrea) personaje de gustos singulares. En este juego de ilusiones detectivescas en el que se sumerge Sancho Bordaberri, llegando a convencer (sin demasiado esfuerzo) a su empleada en una secretaria que se tiñe de rubio y viste falda ajustada, hay un aire quijotesco, un perfume manchego trasladado a los prados y caseríos vascos en los que los libros de caballería han sido sustituidos por las obras de los grandes autores de la novela negra americana (Chandler, Hammet…), y en el que la lanza en astillero y la adarga antigua son equiparables al sombrero y la gabardina  de los Sam Spade y compañía con los que Bordaberri se viste en sus investigaciones.

13 abril, 2018

Adjetivos históricos

Filed under: Cosa que de contar fuese — Nicolás Doncel Villegas @ 10:07

adjetivos

10/04/2018 – Estando en la oficina bancaria entran dos señores uniformados que se han bajado del furgón blindado estacionado a pocos metros. Uno de ellos lleva una bolsa con la que entra en una sala acompañado de una empleada. El otro espera en la puerta. La empuñadura de la pistola sobresale de su funda. El hombre mira a los clientes que esperamos nuestro turno. La pistola y su rostro me recuerdan al Clint Eastwood de la película “Por un puñado de dólares”.

11/04/2018 – Escucho a una representante política decir que el poco dinero asignado en los Presupuestos Generales del Estado a un determinado concepto, creo recordar que a ayuda humanitaria, “los convierte en unos presupuestos pírricos”. Trato de buscarle una explicación al uso de ese adjetivo histórico y no la encuentro. Siguiendo su ejemplo, bien podría decirse que la suya “es una declaración napoleónica”.  O isabelina, qué sé yo.

12/04/2018 – Esperando turno en la farmacia, unas señoras hablan sobre el asunto de “las dos reinas” (parece título de película). Una de ellas, que me conoce por ser madre de antiguo alumno, me pregunta, en tono distendido, si yo tengo problemas en hacerme fotos con mi nieta. Saco mi teléfono y le muestro algunas. A continuación, añado: Y estas son las de este mes, las que tengo desde que nació no me caben en la memoria del móvil.

13/04/2018 – Ayer tarde, mientras la lluvia volvía a caer plácida,  sin alboroto, como lleva cayendo desde hace más de un mes, miraba desde el balcón el cerro vestido de gris, el parque vacío de voces infantiles, el agua vertida por los canalones. Una tarde de primavera desconocida, de días oscuros en los que  el sol parece sentir vergüenza de mostrarse pleno. Un día más al que le viene bien el título de aquella canción de Sabina: Quién me ha robado el mes de abril.

11 abril, 2018

Puertas de arte y viaje

Filed under: De libros,En otro lugar — Nicolás Doncel Villegas @ 9:22

puertas

Cuántas puertas hemos traspasado, cuántas nos han impedido el paso…Leyendo “Las rosas de piedra” (Julio Llamazares), me encuentro con lo que sigue: “Por si faltara algo, además, el viajero accede a ella por la puerta más hermosa de la Tierra: el pórtico de la Gloria, la obra en piedra más fabulosa de todas las de su estilo posiblemente del mundo.”

Recuerdo entonces mi visita, cuando el siglo XX finalizaba, a la catedral compostelana de Santiago. Este viajero que ahora escribe no entró por el famoso Pórtico sino por la Puerta de las Platerías. Eso sí, volví a salir a la Plaza del Obradoiro para volver a entrar y cumplir con el rito del Santo dos Croques y admirar esa maravilla, salida de la inspiración de alguien con un nombre tan común como es Maestro Mateo.

Y enlazo este recuerdo con otros de puertas y viajes. Por ejemplo, con el que un año después me llevó hasta la Puerta del Paraíso del Baptisterio de la catedral de Florencia. De la austera piedra compostelana al dorado bronce florentino del orfebre Lorenzo Ghiberti. Puertas que te llevan a la gloria o al paraíso del arte románico y renacentista, testimonios extraordinarios de lo que somos y de donde venimos, independientemente de nuestros pensamientos y creencias.

Puertas hermosas, también, las de las pequeñas iglesias románicas perdidas en los valles pasiegos de Cantabria y en los verdes prados asturianos, las que se abren a los claustros de monasterios y catedrales castellanas; y las puertas llenas de luz de los patios andaluces, desde los más recogidos hasta los más abiertos al mundo que los visita, las puertas que se abren al Patio de los Naranjos o al de los Leones.

Puertas de arcos apuntados, rampantes o lobulados, puertas de maderas nobles, talladas y con goznes que soportan el paso de los siglos, el paso de los que antes eran fieles a su religión y ahora son devotos del viaje turístico o del amor al arte. Puertas como la de la iglesia románica de Santa María, en Bergen (Noruega), con varios arcos de medio punto en orden decreciente. Y las últimas, las que dejan fuera el frío de Vitoria o Pamplona y permiten al viajero buscar paz y calor entre muros de catedrales inacabadas o iglesias con calefacción. Todas esas puertas he atravesado, por ellas entré al pasado y salí para reencontrar ese presente que hoy es ya, también, pasado.

9 abril, 2018

Caminar sobre la arena

Filed under: Cosa que de contar fuese — Nicolás Doncel Villegas @ 10:48

caminar

07/04/2018 – Vuelvo a estas cosas que han de contarse día a día tras dejar atrás las croniquillas vascas. En plan telegrama: un futbolista hace una chilena, pelea de suegra y nuera, posible falsificación de título universitario, uno que entra y sale de la cárcel, vuelve la lluvia en esta primavera sureña-cantábrica… Lo de siempre. Ante tal situación agarro un libro y me meto en él para evadirme de la rutinaria realidad. Y el libro, “Solo un muerto más” (Ramiro Pinilla), me devuelve a Guecho, el último lugar vasco que visité antes de volver al Sur.

08/04/2018 –  “Quién me iba a decir a mí…” Esa expresión, que certifica algún hecho ocurrido y que uno no esperaba que sucediese, la utilizo cada vez más. Es lógico, el paso del tiempo acumula experiencias y vivencias, algunas de las cuales uno no se esperaba vivir. Pues, quién me iba a decir a mí que ese lugar mediterráneo, esa playa que antes era un pequeño rincón arenoso cercado por el espigón y el envite natural del oleaje sobre las rocas, iba a ser el lugar, más de treinta años después, en el que mi nieta diera los primeros pasos sin la ayuda protectora de sus padres, iba a ser la tierra de sus primeros andares y sus primeras caídas, el sitio de sus futuros recuerdos bajo un sol tímido de primavera y un viento de levante que se muestra benévolo con el primer caminar.

09/04/2018 – Camino junto a un trigal. De pronto me parece ver que alguna avena loca trata de camuflarse entre el trigo y una correhuela hace honor a la primera parte de su nombre intentando huir de su fijación terrenal. Levanto la vista y veo que junto al trigal, por la cercana vía férrea, se acerca un tren de mercancías con varios vagones cisternas de Fertiberia.

8 abril, 2018

La luz que los guía

Filed under: Diálogos de blog en blog. — Nicolás Doncel Villegas @ 9:28

la luz

Como cada mañana de sábado leo la columna de Savater en El País. En la de ayer, además del texto savateriano, me gustó la fotografía que lo acompañaba; la foto es de Susana Vera. El pie de foto dice: Gente en la calle en Barcelona. Yo la titularía “La luz que los guía”. Y esto es lo que me sugiere:

Entre las sombras de la noche caminan los poseídos. Una mujer mira al suelo por un momento, su fe no debe ser ciega aún y teme caer, golpearse contra la dura realidad. Un hombre mira hacia el lado, trata de afianzar su camino buscando la complicidad de alguien del grupo; debe ser otro iniciado al que todavía le queda alguna pequeña duda de que ese es el camino que le lleva al Paraíso; incluso su indumentaria parece delatar su incompleta ortodoxia. Pero, el resto del grupo es homogéneo, compacto, sólido como roca granítica, caminan con paso firme guiados por la luz de la única estrella que admiten en su universo. No dudan, caminan con la cabeza erguida porque se creen superiores, saben que su Edén, que ellos llaman República, está a la vuelta de esa esquina. Y así, iluminados, piensan en llegar a ese huerto edénico, que labrarán en surcos tan extensos hasta convertirlo en la Gran Huerta, que ellos llaman Països. Y ustedes no lo ven pero ellos sienten caer sobre sus hombros pétalos de rosas que aromatizan sus esfuerzos, sienten ligero su caminar cual si andasen por mullidas alfombras en lugar de por calles estrechas y empedradas a conciencia por quienes somos incapaces de ver esa luz.

En El Ilustre Cenáculo puede encontrarse este texto y los comentarios que suscitó.

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