La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

18 abril, 2019

Catedrales (y una tapa de bacalao)

Filed under: Cosa que de contar fuese — Nicolás Doncel Villegas @ 9:00

catedrales

15/04/19 –  Se celebró el fin de semana pasado en mi pueblo de nacimiento, Castro del Río, el 8º Certamen Gastronómico Andaluz del Bacalao de Semana Santa. Me alegra que en un pueblo agrícola la industria de algo tan lejano y marino como el bacalao tenga tanta presencia. Deberíamos estar hermanados con Bergen o Reikiavik.

16/04/19 –  Ayer tarde, sobrecogido y preocupado por las primeras imágenes del incendio de Notre Dame de París, se me ocurrió este pensamiento: ¿Por qué no usarán aviones cisterna como los que apagan los incendios forestales? Al rato, volví a mi preocupación en cuanto leí en un diario digital que otra persona había pensado igual que yo: Donal Trump. Pensé que algo no iba bien, que seguro que mi ocurrencia era un error. Y así es: El erróneo consejo de Trump. Afortunadamente no soy presidente de los Estados Unidos.

17/04/19 –  De un libro que me regalaron y leí hace varios años (La época de las catedrales – Georges Duby): “Los arbotantes, inventados en París en 1180 para elevar más la nave de Nuestra Señora, son hijos de la ciencia de los números. Implantado sobre la escuela catedralicia, el arte de Francia se complace en representar en el basamento de sus iglesias las siete artes liberales. Desde fines del siglo XII aquel fue un arte de lógicos . Se transformará más tarde en un arte de ingenieros.”

18/04/19 –  Hace unos días mi amiga Alicia escribía, en uno de sus paseos mallorquines, que la catedral de Palma era realmente la única catedral gótica que se reflejaba en el mar. Le comenté que en “Las rosas del sur”, el segundo libro sobre las catedrales españolas, el autor, Julio Llamazares, también escribe que esa catedral “es conocida en el mundo entero por ser la única que se refleja en el mar.”  Y ahora pienso que la antítesis a la Seo de Palma bien podría ser Santa Cruz sobre el Mar, o Santa cruz sobre las Aguas, que de ambas formas es conocida la catedral de Cádiz. Si la de Palma de Mallorca se mira en el mar, la de Cádiz le da la espalda. Santa María (la Seu de Palma de Mallorca), Santa Cruz sobre el Mar (Cádiz), Notre Dame de París… Catedrales, “las cajas negras de nuestra historia” como las llama Julio Llamazares.

17 abril, 2019

Semana de Pasión (y Penitencia Electoral) – II

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 9:00

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Martes – El Martes Santo es el segundo día de una Semana que tiene más de siete días, pues se apropia de dos Domingos (el de Ramos y el de Resurrección), y de dos Sábados (el de Pasión y el de Gloria). Incluso de dos viernes, porque, para algunos, la Semana Santa comienza el Viernes de Dolores. Así que hoy, Martes Santo, bien podría ser, también, el quinto día de esta Semana. Esta dislocación de lo semanal me recuerda a lo que hacen algunos partidos políticos cuando se niegan a definir sus fronteras ideológicas y tratan de apoderarse de los votantes limítrofes por uno u otro lado. Es algo que pueden hacer Partido Popular, Ciudadanos y Partido Socialista. Los otros dos, Podemos y Vox, lo tienen más difícil puesto que a la izquierda de uno y a la derecha del otro solo existe el vacío.

Miércoles – A mi nieta no le gusta el sonido atronador de los bombos y tambores de la Semana Santa. Mal lo llevaría de haber nacido en Calanda o en Baena. En estos días de Pasión religiosa y Penitencia electoral el tambor es un elemento imprescindible en las procesiones, desde los sonidos sordos y apagados de algunas hermandades de sobrio carácter procesional a los más alegres repiqueteos de algunas marchas que acompañan a pasos de palio. Pero, los tambores han tenido, también, desde siempre, una relación con los ejércitos. Unidades militares acompañan a determinadas cofradías, algunas de ellas con bandas de cornetas y tambores. En esas procesiones es fácil ver estos días a candidatos de los partidos de derecha y a algunos socialistas. Los candidatos de Podemos, a pesar de su color nazareno, en este asunto de los tambores, suelen ser más de batucada.

15 abril, 2019

Semana de Pasión (y Penitencia Electoral) – I

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 9:38

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Domingo – Ayer, Domingo de Ramos, se conmemoraba la entrada de Jesús en Jerusalén. Hace unos días, Vox daba el “pistoletazo de salida” (perdón por la expresión. No sé por qué se me ha ocurrido) de su campaña electoral en Covadonga. En tal lugar aconteció la batalla que inició la llamada Reconquista (se admite el debate sobre tal denominación y hecho histórico). Entre un acontecimiento y otro, entre un lugar y otro (Jerusalén y Covadonga),  transcurrieron unos setecientos años. Súmenle otros tantos y casi nos ponemos en el Concilio de Trento, la Contrarreforma, el nacimiento de las primeras Hermandades y Cofradías… Ya ven, siempre se puede buscar alguna relación entre el pasado y el presente, entre la Semana de  Pasión y la Penitencia Electoral que durante estos días vivimos.

Lunes – Hoy, Lunes Santo, procesiona en Córdoba la hermandad del Vía Crucis del Santísimo Cristo de la Salud. Los hermanos portan una talla a hombros, de manera austera y sobria, carente de lujos dorados o túnicas de seda, un Cristo que pareciese etéreo. Bien podría ser la representación de la Esencia de la Pasión. Su equivalente en la Penitencia Electoral sería el Advenimiento del Podemismo, con todas las esencias sin máculas que su líder dice defender y sus hermanos cofrades (los que quedan después del vía crucis) dicen creer.

14 abril, 2019

¿Por qué te vas?

Filed under: Cosa que de contar fuese — Nicolás Doncel Villegas @ 12:00

adiós

12/04/19 – Me dice mi santa: “Ya que vas al banco, recoge mi analítica del Centro Médico”. No es la primera vez que lo hago. Pero, esta vez me dicen que no pueden darme los resultados, que tiene que ir mi mujer o autorizarme, que la ley de protección de datos… Aunque llevamos  casi treinta años yendo a ese centro médico, casi siempre juntos los dos, comprendo a la persona que me atiende. Es la ley. Aunque, para mí, que creo conocer hasta el último poro de la piel de mi mujer, su estado físico y sus pensamientos más recónditos, esa ley que no me permite recoger los resultados de una rutinaria analítica de sangre  me plantea un problema casi existencial. Esa ley ha roto cuarenta años de convivencia sin secretos. Hay leyes inhumanas.

13/04/19 – Las campañas electorales son dadas a mostrar la parte más sorprendente  y cómica de nuestros políticos. Se les ve esos días, estos días, en situaciones tan disparatadas, sueltan por su boca tamañas astracanadas, que siempre me recuerdan dos viejas palabras que ahora apenas se utilizan: paparrucha y pamplina. Ambas tienen varios acepciones pero hay algunas que las hacen casi hermanas cuando del asunto electoral hablamos. Veamos. Paparrucha: Tontería, estupidez, cosa insustancial y desatinada. Pamplina: Dicho o cosa de poca entidad fundamento o utilidad. Manifestación poco sincera que pretende halagar a alguien o congraciarse con él. Pues ya les digo que hasta el 28 del presente mes escucharemos muchas paparruchas y veremos, subidos a sus tarimas electorales, a muchos pamplinosos y pamplinosas.

14/04/19 – Me manda mi aseguradora del coche un correo electrónico preguntándome el por qué rompo la relación que teníamos. Ariba lo ven en la imagen. Pero, lo hace con una pregunta y un emoticono tan cercano, tan personal (aunque sin tilde), tan musical… que no puedo resistirme a responder a la encuesta en la que me preguntan por los motivos de mi marcha. Y en el apartado de la encuesta “¿Tiene algo más que comentar?”, le digo, cual si fuese un joven e inseguro enamorado, que no me voy del todo, que he contratado con ellos el seguro del hogar. Ese: ¿Por qué te vas?, tan jeanettiano, tan  veinteañero, tocó la fibra más sensible de mi memoria.

 

13 abril, 2019

Jugando a las adivinanzas y a los rompecabezas

Filed under: Por el pueblo — Nicolás Doncel Villegas @ 9:00

vencejosRevolotean de manera histérica. Pienso que en cualquier momento pueden perder el sentido de la orientación y producirse un topetazo mortal. No sé si son vencejos, aviones o golondrinas; mis conocimientos ornitológicos son escasos. Me sobrevuelan peligrosamente mientras subo por el viaducto que salva la vía férrea. Me detengo a observar el trabajo incansable de las golondrinas (o aviones, o vencejos), yendo y viniendo a los nidos ya terminados (de algunos asoman cabecitas blanquinegras), a los que están en construcción o a los que son del año pasado y están en reparación. En la zona superior de los colosales pilares, allí donde forman cuerpo con la plataforma de hormigón, en esas zonas protegidas, hay verdaderas urbanizaciones nidales. Hace unos días leía un artículo de Manuel Rivas en el que decía que un nido de golondrina es “esa sublime autoconstrucción de hormigón bíblico, esa esfera palpitante que desafía la gravedad, un prodigio de orientación y un espacio de bienestar.” Fotografío esos nidos mientras juego a las adivinanzas y a los rompecabezas mentales pensando en burbujas inmobiliarias, en hipotecas de viviendas, en desorbitados precios de alquiler y en quienes religiosamente pagan, o no, el IBI urbano.

Me alejo de mis pensamientos habitacionales cuando, desde la cima viaductal, observo a una vecina que tiende sus trapos al sol, al igual que aquella Irene de la canción de Serrat. Al otro lado, unos operarios de ADIF, con llamativa vestimenta amarilla, trabajan en las vías cercanas a la estación. Por un momento dejó de pensar en los plumíferos que me rodean y me pregunto el porqué de esa moda que se instauró en España hace unos años de cambiar los nombres de siempre por otros que parecen más grandilocuentes. Ese cambio no siempre es admitido de manera rápida y eficaz en el habla coloquial. De quienes faenan en las vías sigo escuchando decir que “trabajan en la Renfe”, y no en el Adif. Me giro para mirar el mar de tejados y azoteas que mi altura, la de la estructura en la que estoy subido, me permite distinguir. Mi mirar se topa con el de otra vecina que me observa desde su balcón. El observador observado, me digo. Decido seguir mi paseo y bajar a la tierra tarareando la canción de Serrat: “Irene / tiende sus trapos al sol / y algo en mí / se aroma y despereza, / jugando a las adivinanzas / y a los rompecabezas.”

 

 

12 abril, 2019

Serotonina – Michel Houellebecq

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 9:00

SerotoninaLa historia empieza en España, en la provincia de Almería, exactamente a cinco kilómetros de El Alquián, en la carretera N-340. Estábamos a principios del verano, seguramente a mediados de julio, hacia el final de la década de 2010…” Eso escribe el autor. Y comienza la historia al más puro estilo Houellebecq: provocador, radical…  Y como la historia comienza en España y el protagonista inicia viaje hacia Francia, antes de abandonar nuestro país, hace una reflexión sobre Franco que, dado el tiempo político que vivimos, bien podría apropiarse Vox. ¡Qué demasié!,  que decíamos en los viejos tiempos cuando un francés, un galo, nos impresionaba. Houellebecq provocateur.  Pero lo más de lo más es que ese francés, que viaja en coche desde Almería a París, hace noche en el Parador de Turismo de Chinchón. Y nada más llegar a la habitación, en pocos minutos y en un solo párrafo, se bebe tres cervezas… ¡Cruzcampo!

Florent-Claude, el protagonista, cuyo nombre detesta, va acompañado por su novia, Yuzu, japonesa y promiscua sexualmente, hasta llegar a París. Allí, Florent-Claude decide tomar una decisión que cambia su vida. Y a partir de esa decisión (que no diré) el argumento de la novela viaja al pasado, a las mujeres amadas, al amigo, a la soledad del presente y al recuerdo de un pasado que podría haber determinado un presente diferente. Todo ese viaje vital es el de la decadencia individual, el de la soledad, el del hombre que intenta escapar de su propia vida sin dejar de tener presente el pasado. En ese recorrido tan solo cuenta con la ayuda de un medicamento, el Captorix, liberador de serotonina (¡bien!) pero que disminuye la testosterona y la apetencia sexual (¡oooohhh!), y un resto de esperanza que le permita desviarse del rumbo tomado.

Habrá momentos en los que al protagonista se le pueda acusar de machista o nihilista, de antieuropeo o racista… Momentos hay en la novela que pueden amparar esas acusaciones. También hay momentos en los que se vive, o se presiente la tragedia, y en los que una sonrisa se le escapa al lector ante afirmaciones poco convencionales. Pero, eso es Houellebecq.

11 abril, 2019

Visitas de Oriente y visitas nocturnas

Filed under: Cosa que de contar fuese — Nicolás Doncel Villegas @ 9:00

Visitas

09/04/19 – Me tiene intrigado. En las últimas semanas he observado que en el cuadro de “Vistas”, a esta Girola de ventanales abiertos, no falta una visita de la Región Administrativa Especial de Hong Kong de la República Popular China, que así se llama, con ese nombre casi infinito, el lugar que fue colonia británica en el Lejano Oriente. ¿Será un automatismo cibernético ordinario propio de la Red? ¿Tendré un seguidor o seguidora en tan remoto lugar capaz de leer mis evacuaciones mentales en forma de texto? ¿Un chino que lee blogs en castellano como método de aprendizaje de la lengua cervantina? ¿Un policía informático que controla si un español medio expresa opiniones contrarias al comunismo capitalista chino? ¿Un español por el mundo que se entretiene con mis escritos? Ojalá se manifestase tras leer esto que escribo.

10/04/19 – Estoy escuchando un podcast del sorteo que en el Ayuntamiento se realizó para designar a las personas que estarán como Presidente y Vocales en las mesas electorales del próximo día 28. Me pregunta mi santa si  nosotros, como jubilados, estamos ya exentos de entrar en ese sorteo. Ante mi ignorancia busco información en la Red: “Este sorteo se realiza entre la totalidad de personas censadas en la Sección que tengan menos de 70 años y sepan leer y escribir, si bien a partir de los sesenta y cinco años de edad se podrá manifestar la renuncia en el plazo de siete días.”  Vaya, parece que el concepto “jubilado” es ajeno al asunto de la mesa electoral.

11/04/19 – Qué hacer con algunos de esos sueños que me generan desvelos repentinos, esos sueños que son golpes de nocturnidad y que tan solo me sirven para ser escritura de la inconsciencia  a la mañana siguiente. Me gustaría despejarlos de un manotazo sonámbulo para que no se apoderen de la conciencia dormida. Me gustaría aventarlos cual si fuesen parva de trigo trillado.

10 abril, 2019

Abriladas

Filed under: Media cosecha — Nicolás Doncel Villegas @ 9:10

abriladasEscribía hace unos días que en mi infancia las predicciones meteorológicas dependían de la observación del cielo, los movimientos de los animales o el dolor reumático de los mayores. Ayer, por el camino de Vadoseco, se me hizo evidente uno de esos tres elementos. Lucía un sol abrileño cuando salimos del pueblo y, observando el cielo, todo parecía indicar que la mañana iba a continuar así. Pues bien, circulando por el citado paraje, un perdigón sale de entre el olivar y camina unos metros, pizpireto y atrevido, por el camino, delante del coche. Manolo, que va conduciendo, me comenta: “Cuando los perdigones salen a los caminos es señal de que va a llover.” Miro al cielo y pienso que las predicciones basadas en las viejas costumbres no siempre aciertan. Abandonamos el camino, tomamos la carretera en dirección a La Venta y al poco de llegar… comienza a llover.

Las ruedas traseras del todoterreno se deslizan suavemente en algunos tramos del suelo embarrado y falto de zahorra del Camino de Pedrique. Por la ventanilla abierta entra la llovizna. He bajado el cristal para ver si las plantas de girasol se ahílan sobre el surco. Cada planta está formada por dos o tres hojas muy pequeñas, agarradas a un tallo débil, agradecidas a la lluvia que cae y a la que ha caído en los primeros días de abril. Cuando el camino pierde firmeza el coche patina y Manolo tiene que poner la tracción a las cuatro ruedas. Al otro lado del camino el trigo parece aliviado. En este año seco el trigal sembrado en el barbecho pardo muestra su fortaleza frente al que fue sembrado en barbecho de girasol: colorea en verde más intenso y descuella en altura cual si fuese un hermano mayor. Hace apenas una semana parecía condenado a ser débil de espiga y estéril de grano. Llevaba muchas jornadas implorando agua y siendo azotado por el implacable viento solano. Ahora respira aliviado, esperando que la caña tome cuerpo, la espiga se llene y el grano comience a madurar.

Volvemos a la carretera, de vuelta al pueblo. A los pocos kilómetros deja de llover y vuelve a lucir el sol. Abriladas, dice Manolo refiriéndose a estos cambios repentinos de tiempo.

8 abril, 2019

Reflujo mental cargado de acidez

Filed under: Cosa que de contar fuese — Nicolás Doncel Villegas @ 9:54

reflujo

06/04/19 – Caminaba por Córdoba hace unos días cuando el viento se presento de manera inesperada. “Este aire es lloveor”, me comentó mi santa usando una expresión muy de mi familia. El aire lloveor es el que anunciaba la llegada de las lluvias en aquel tiempo en el que las predicciones meteorológicas dependían de la observación del cielo, los movimientos de los animales o el dolor reumático de los mayores. La antigua expresión y predicción familiar se hizo realidad. Al día siguiente llegó la lluvia. Bien está.

07/04/19 – Tramito telefónicamente el cambio de seguro de mi vehículo a otra entidad que no tiene oficinas ni agentes físicos “que den la cara”. El señor que me atiende me comenta que “la conversación será grabada y, cuando usted me dé el sí quiero, el contrato entre cliente y aseguradora  será efectivo y le enviaré la póliza y toda la documentación por correo electrónico”. Lo del sí, quiero me provoca una risa ligeramente sonora que es oída por mi interlocutor al otro lado de las ondas telefónicas: “Bueno, eso ha sonado a proposición matrimonial…”, comenta el buen hombre. “Espero que no conste en la póliza”, le respondo.

08/04/19 – Por primera vez desde noviembre de 2007, hace ya más de once años, he completado una semana (y un día, aunque suene a expresión condenatoria) publicando un texto diario en esta Girola. ¿Tengo más tiempo libre? ¿Tengo más cosas que contar? ¿Incontinencia escritural, quizás? No lo sé. Si tuviese que elegir un motivo elegiría el terapéutico. Escribir unas líneas todos los días tiene parecida función, en mi salud mental, a la de tomar mi cápsula diaria de Omeprazol: evita ciertos reflujos cargados de acidez.

7 abril, 2019

Un sinvivir

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 9:00

reportero1. Escribo con la nariz tapada y los ojos desorbitados por lo que leo. Me refiero al asunto de las cloacas ministeriales/policiales cuyo olor es conocido porque a veces se escapa por alguna rendija mal tapada. Y, para escandalizarme, necesito algo más de lo que ha salido al aire limpio que algunos, ingenuos ellos, creen respirar. No me gusta lo que se ha sabido, pero … ¡hay tantas cosas que no me gustan!
Ese olor fétido de las famosas cloacas es parecido a la peste ambiental que olisqueo cuando escucho a Otegi decir que han sido decisivos y quieren seguir siéndolo, cuando en el Parlamento de Cataluña a la portavoz Arrimadas le quitan el uso de la palabra al citar las barbaridades supremacistas de Torra… Esos olores, propios de sumideros y alcantarillas atascadas, me molestan más porque no salen del protector subsuelo canalizado sino de quienes ventosean (con perdón) sin pudor en estrados e instituciones, y pagados (también) con nuestros dineros. Ítem más, decir que ese asunto ha sido el causante de que Unidas Podemos haya bajado en las encuestas electorales me parece carecer de todo olfato político. Es algo así como si en el famoso cuadro de Goya, “Saturno devorando a sus hijos”, dijésemos que Saturno (Podemos) está acariciando a sus hijos. ¿Y por qué se me habrá ocurrido esa analogía?

2. Vaya, me he puesto demasiado trascendente cuando he escrito de la mierda (con perdón, otra vez). Voy a coger mi cámara, bolígrafo y cuaderno, mi sombrero con acreditación y me marcho a un lugar más aireado y divertido: la campaña electoral. Qué bien, qué risas escuchar lo que dicen algunos candidatos, qué olor floral de primavera exhalan sus propuestas. Bueno, no siempre.

3. Enterado de lo que he escrito en el primer punto, un señor de Unidas Podemos me acusa de ser un plumilla de la derechona. Para confirmar su opinión me reta a que firme la petición de change.org en la que se pide a la fiscalía que no presente cargos contra Ángel Hernández, el hombre que ayudó a morir a su mujer. Le comento que ya la he firmado. Ahora, un triseñor me acusa de ser un izquierdista inmoral. Esto es un sinvivir. Estoy a un paso de guardar cámara fotográfica, bolígrafo y cuaderno, quitarme el sombrero y recluirme en un monasterio hospedería durante un tiempo.

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