La Girola (Blog de Nicolás Doncel Villegas)

19 enero, 2020

Así está mi calle

Filed under: Por el pueblo — Nicolás Doncel Villegas @ 8:45

mi calle

Ahora que mi calle se encuentra en ese estado que ven en la foto, cortada al escaso tráfico que por ella transita en las horas lectivas/laborales, y acosada por los ruidos propios de la maquinaria de obra, observo desde la atalaya del viaducto el levantamiento del acerado, y desde el parque (a ras de tierra) la nueva canalización que se coloca en ella.

La máquina amarilla que aparece en primer plano conserva su estructura y cambia a menudo su extremo delantero. A veces carga con una especie de aguijón que pica el acerado como si un niño picase un folio con la punta afilada de su lápiz. Otras veces luce una pala adaptada a su tamaño con la que es capaz de llenar el remolque de un camión con todos los escombros resultantes, esos restos que parecen multiplicarse cada vez que una obra comienza. Aunque, el más ruidoso de todos los artilugios mecánicos que usan los operarios es una especie de cortadora de fiambre que corta el hormigón de la calzada como si un cirujano sajase un tumor muscular dejando delante de cada casa una enorme cicatriz.

El “entretenimiento” que conlleva el observar el avance de la obra lo comparto con la lectura en el parque cuando el ruido disminuye, o incluso desaparece por momentos, al encontrar, los que en ella trabajan, alguna dificultad y necesitan hacer una especie de reunión callejera para tomar una decisión sobre la misma. Ya sé que es un tópico el que los jubilados pasen el tiempo viendo las obras callejeras. También es una certeza que tal actividad, en dosis apropiadas y combinadas con otras como la caminata y la lectura, ayuda a despejar la mente cuando uno reflexiona sobre la versatilidad de cierta maquinaria, la complejidad “geológica” del subsuelo urbano, la habilidad humana en la resolución de una problemática sobrevenida, la incidencia del ruido extremo en la vida cotidiana de un vecindario, la esperanza de vida de ciertos materiales del saneamiento municipal, el acarreo callejero y el consecuente transporte a la periferia urbana de restos sólidos, la esperanza de un mundo mejor cuando las obras concluyan, etc.

18 enero, 2020

Una vida eterna versus una tarde de invierno

Filed under: Cosa que de contar fuese — Nicolás Doncel Villegas @ 8:45

enseres

16/01/20 – El enorme, consistente y ruidoso taladro mecánico avanza incansable levantando el viejo acerado que ya tiene treinta años. Es esa una edad provecta para un acerado que ha tenido que soportar las obras de todas las casas a las que sirve de salida peatonal pues él ya estaba allí, custodiando la nueva urbanización, cuando los vecinos llegamos de manera paulatina a construir (albañiles mediante) nuestras nuevas casas. 

17/01/20 – Cuenta el cómico Raúl Cimas que su suegro, cuando se sienta a ver la tele, coloca a su alrededor todos los mandos a distancia como si fuese un faraón egipcio al que entierran con todos los enseres que va a necesitar en el Más Allá. Lo he recordado al ver la imagen que adjunto: mandos de tele y decodificador, botella de agua, ordenador, pañuelos, libro digital… No es todo lo necesario para vivir una vida eterna pero sí para echar tranquilamente una tarde de invierno sentado en la mesa camilla.

18/01/20 –  Me dice mi santa: “Guarda este lebrillo en el trastero; bueno… este barreño”. Por un momento vuelvo cincuenta años atrás y recuerdo los lebrillos de mi infancia, siento la suavidad de su interior y la aspereza de su exterior. Eran aquellos recipientes de barro vidriado de múltiples usos, pero, sobre todo, útiles en el tiempo de la matanza del cerdo: el pequeño para lavar las tripas de embutir, el mediano para aliñar las costillas, el grande para la carne picada que luego sustanciaría en chorizo… Desaparecieron de mi vida cuando llegaron los barreños de zinc (y estos, con el plástico). Hacía mucho tiempo que no escuchaba esa palabra, que no recordaba las formas y las texturas de los lebrillos.

17 enero, 2020

Apuntes de estos últimos días: tantos por cientos y dualidades

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 8:49

apuntes– Perdonen, me pillan calculando: 0,90 – 0,25 = 0,65. Bien, mi confianza en el nuevo gobierno progresista es un 0,65 % mayor que en el viejo gobierno conservador, lo que traducido en euros es… Bueno, vamos a esperar a esos cien días de confianza.

– Influencia dakariana: “Surfear en la arena”, “Crestear dunas”, “Navegar en el desierto”, etc. Ni el mismísimo Lawrence de Arabia podría describir mejor lo que debe ser eso de conducir por aquellos parajes.

– Me encanta la Unión Europea: hizo desaparecer fronteras y monedas nacionales, subvenciona la precaria renta de los agricultores, etc. Bueno, no todo es positivo: también deja sentarse en su parlamento a dos prófugos.

– Explota una planta petroquímica en Tarragona. Una placa metálica de una tonelada de peso vuela tres kilómetros y acaba matando a un señor que estaba en su casa. Conclusión: no es necesario correr el Dakar para perder la vida.

– Comenzamos por tener dos papas, luego, tuvimos dos reyes, después dos presidents, ahora tenemos dos partidos en el gobierno… Pienso en ello y lo veo lógico (o ilógico), positivo (o negativo), natural (o antinatural)… Todo se ha ido haciendo dual.

15 enero, 2020

Frío eclesial

Filed under: Cosa que de contar fuese — Nicolás Doncel Villegas @ 8:50

frío15/01/20 – En los fríos domingos de enero en los que he acompañado a mi santa a misas que ya no son de promisión he sentido el frío eclesial que parecía descender de la nave central. Era un frío nada litúrgico, auténtico y muy glacial. Ha habido alguna vez que la temperatura de la calle permitía estar en el atrio sin chaquetón pero en el interior del templo era necesario el abrigo. Uno de esos domingos en los que sobrellevaba con templanza cardinal el gélido ambiente me topé visualmente con el ventilador adosado al pilar más cercano del lugar en el que me encontraba. Pensé entonces que no estaría mal que, al igual que para el verano hay ventiladores, para estos días invernales la parroquia colocase, sino un sistema de calefacción central, un remedio que aliviase la baja temperatura del interior eclesial. Por ejemplo, si en los templos luteranos vi, apiladas en unas estanterías a la entrada de la iglesia, las biblias o los libros litúrgicos que correspondan, disponibles para el uso de los feligreses, aquí bien podría hacerse lo mismo pero colocando unas mantitas de sofá para que nos hiciésemos con ellas quienes ya tenemos una edad. Mientras pensaba en ello vi que la feligresía volvía a levantarse para la liturgia de la Eucaristía y deseché la idea de la mantita: los numerosos cambios de posición (sentarse, levantarse, arrodillarse) que tiene la liturgia católica harían imposible el abrigo misal. Recordé entonces aquel frío invierno de infancia en el que asistí a misa obligatoriamente. Debió ser el año post Primera Comunión. Me compró mi madre un abrigo de pequeños cuadros en tonos grises y una bufanda blanca que tan solo utilicé aquel invierno porque pronto desistí de levantarme temprano los domingos invernales para ir a misa. Mi fe era insuficiente para combatir la pereza y el frío.

14 enero, 2020

Nuevas (y viejas) creencias

Filed under: Cosa que de contar fuese — Nicolás Doncel Villegas @ 13:14

creencias

12/01/20 – Sabía que además de las religiones del Libro existían las religiones orientales, y las múltiples religiones derivadas de las tres primeras, y las falsas religiones que, por ejemplo, consideran que Maradona es Dios, etc. También intuía que existían otras, no reconocidas como religiones  pero que, con el tiempo, llegarían a adquirir tal categoría. Una de mis sospechas se ha convertido en realidad, no en religión pero casi: Un juez avala el veganismo como creencia filosófica. Pronto aparecerá un Líder Supremo del Veganismo con el título de Hortelano Mayor, o algo así.

13/01/20 – Ya que hablamos de nuevas creencias… Mi amiga Nieves de Facebook, médica de profesión y devoción, comparte uno de esos carteles que llaman la atención. Es un breve diálogo con dos oraciones interrogativas: Pregunta: – ¿Para qué es este medicamento homeopático?  Respuesta: – ¿Para qué te gustaría que fuese? Pienso en otras situaciones y me surgen dudas: ¿Se podría repetir ese diálogo  en otras profesiones?  ¿Un medicamento homeopático es similar a una promesa electoral?, ¿a una confesión religiosa?, ¿a un partido de fútbol grabado que ves con gran atención sabiendo que tu equipo ya ha ganado?

14/01/20 – Hay momentos en la vida en los que uno piensa que se ha movido del lugar en el que se encontraba cuando en realidad, aunque parezca increíble, es ese lugar el que se ha movido mientras uno permanece en el mismo sitio. Lo he comprendido al leer “Cataluña independiente, Extremadura sin tren. Esta izquierda, ¿qué izquierda es? Un análisis lúcido y esclarecedor de la “nueva izquierda”.

13 enero, 2020

Paseo en la hora del recreo

Filed under: En_sueños — Nicolás Doncel Villegas @ 9:28

paseoMientras atiendo a una “persona cercana” en una habitación de hospital suena una sirena que no es de ambulancia. “Es la hora del recreo”, escucho decir a alguien desde el pasillo. Abandono la habitación y camino por un pasillo hospitalario hasta llegar a un patio que me recuerda la amplia entrada arbolada del hospital de la Cruz Roja de Córdoba. Se oyen voces infantiles pero no se ve ningún niño, tan solo personas vestidas con batas blancas y verdes. Salgo del patio y camino por callejuelas estrechas que de cuando en cuando se abren a plazas silenciosas. Observo la reja de una balcón que luce numerosas macetas de geranios y claveles. Una mujer con una regadera me avisa para que me aparte si no quiero acabar mojado. Doy unos pasos hacia atrás y me choco con una guía turística que enarbola un paraguas cerrado como si fuese un cayado de pastor. Tras ella un numeroso grupo de turistas orientales. La guía se detiene y les explica algo para mí incompresible a causa del idioma que desconozco. Me entretengo mirando los rostros de los turistas, sus gestos y movimientos. Incluso me atrevo a sugerirle a uno que no cesa de hacer fotografías a la reja floreada que debería atender más a las explicaciones de la guía. El señor me mira, sonríe, me comenta algo a lo que yo asiento sin entender y me hace una foto. Cuando el grupo se marcha me percato que la media hora del recreo está a punto de concluir. Le pregunto a la señora del balcón qué autobús me acerca más “a mi destino”. Me contesta que el número 2, que está a punto de llegar. Así es. Por la esquina opuesta de la plaza aparece el morro del autobús número 2 intentando girar para adentrarse en la plaza. Sobre el empedrado rechinan las ruedas y una piedra esquinera, de esas que protegen las fachadas esquinadas, roza sobre el lateral metálico del vehículo. El autobús queda empotrado entre la esquina y la pared contigua de la plaza. Desde el balcón escucho decir a la mujer: “Me parece que no va a llegar usted a tiempo a su destino”.

 

12 enero, 2020

Visión binocular – Edith Pearlman

Filed under: Libros — Nicolás Doncel Villegas @ 8:49

visiónEn el prólogo del libro (julio de 2010) la escritora Anne Patchett elogiaba la calidad literaria de la autora de manera evidente: “…no tengo la menor duda de que Visión binocular debería ser el libro que acabe de una vez por todas con el anonimato de Edith Pearlman y la ponga en el lugar que merece entre las joyas de nuestras letras.” Ante tal declaración el lector espera no verse defraudado por los relatos escogidos.

Empieza bien, muy bien, con el primero de ellos, “Dirección centro”, y con algunos más en los que la presencia infantil es importante. Hay mundos muy diferentes: Londres bajo las bombas alemanas en la Segunda Guerra Mundial, un país centroamericano con toda su pobreza, diferentes Estados de los USA, el París de la post guerra… Muchas historias en las que habitan personas muy diferentes y en las que el judaísmo está presente en muchas de ellas. Hay veces, pocas, que los relatos se encadenan, pero generalmente a un cuento le sigue otro con características totalmente distintas. Ese cambio de escenario invita al lector a continuar, a conocer la nueva historia que casi nunca se cierra, que continúa fuera de lo que la autora escribe. Y escribe de gente corriente, de vidas mundanas, con la misma exquisitez que lo hace cuando cuenta vicisitudes extraordinarias de esa misma gente. Y lo hace con una prosa justa y equilibrada sin definir con radicalidad a los personajes, dejándoles ser lo que son con toda naturalidad.

De los treinta y cuatro relatos hay varios que este lector destacaría, hay otros que no dejan poso, hay algunos que emocionan… Citaré algunos de mis preferidos: Dirección centro, El no combatiente, Tess (que me agobió y conmovió), Visión binocular, Educación en casa, Fechorías (que me pareció muy divertido), Chica azul con bolsa grande marrón…

11 enero, 2020

Televisor y buena televisión

Filed under: Cosa que de contar fuese — Nicolás Doncel Villegas @ 8:52

televisor

10/01/20 – Escribe el poeta Luis García Montero en su libro “Una forma de resistencia”: Necesito cambiar de televisor. La verdad es que no lo utilizo mucho, pero me duele la tristeza casera de una tecnología con aire de resto prehistórico. Además de ese “no lo utilizo mucho”, tan típico de gente intelectual (y generalmente progresista)  que ve en el aparato televisivo un instrumento embrutecedor, me hace gracia la catalogación de su televisor como “una tecnología con aire de resto prehistórico”. Y me hace gracia porque hace tiempo que en mi casa se piensa en cambiar el televisor (yo sí lo uso mucho) por uno más grande. Aunque tengo uno bastante moderno, el que más uso ahora tiene en su parte trasera esas entradas de euroconectores que tan de moda estuvieron a principios de siglo y esos agujeros de colores para conectar cables de audio/vídeo que parecen salir del más viejo paleolítico; y carece de kás y esos menús interactivos con aplicaciones de todo tipo que parecen cosas del futuro. Afortunadamente lo fabricaron a tiempo de tener entradas hachedeemi; ellas son mi salvación, por ellas entra todo el mundo exterior que decido dejar entrar, el que me gusta. Por ejemplo, lo que sigue…

11/01/20 –  El caso del espía Anthony Blunt. La princesa Margarita de fiesta en la Casa Blanca con el presidente Johnson. La tragedia de Aberfan y la importancia de una lágrima. La madre de Felipe de Edimburgo y un documental televisivo. Lord Mountbatten y ¿un golpe de estado? El Príncipe de Gales aprende galés en Gales. El consorte: la ciencia, la religión, las expectativas defraudadas… Amores principescos  (Camila) y el rey que abdicó por amor. Intrigas palaciegas y la huelga de mineros (sí, de mineros). Margarita desquiciada cuando llega el jubileo. Diez capítulos, diez historias basadas en la Corona británica de finales de los sesenta y principios de los setenta. La tercera temporada de The Crown. Magnífica.

10 enero, 2020

Nos esperan tiempos políticamente entretenidos

Filed under: Menú del día — Nicolás Doncel Villegas @ 8:50

paísUna pregunta y una repuesta. Nada más. Bueno, sí, y un dibujo. No necesita más El Roto para decir lo que muchos pensamos. Al menos eso espero, que seamos muchos los que pensemos que los Reyes (Magos) bien podrían habernos traído un nuevo país. O bien  este mismo país pero con nuevos políticos. Y a ser posible que se hubiesen llevado en sus mágicos camellos (o en los remolques de tractores que utilizan cuando andan por Aquí) a estos dirigentes y opositores que hace unos días sentaron sus elegidas posaderas en el Congreso de los Diputados y, la mayoría de ellos, aparecieron vestidos con sus mejores trajes (o jerséis, o camisetas…) confeccionados con el mejor tejido de la banalidad, el orgullo mal entendido, las mentiras contrastadas, el servilismo y la infidelidad, la avaricia desmedida que arrasa con las buenas formas, el vocerío aterrador, las lágrimas incapaces de humedecer el cuero de los escaños y los sillones ministeriales, el apocalipsis venido del más allá de los tiempos…  

Me sorprende también, cuando los políticos callan y el pueblo habla, que gente a la que considero intelectualmente muy capacitada, gente de razón, hablen unos de gobierno ilegítimo y otros del advenimiento de una nueva luz que hará desaparecer todos los problemas de este país, de esta nación, de esta España, de este Estado de Aquí… Nos esperan tiempos políticamente entretenidos. Por mi parte, espero que todo lo que ha de venir sea lo mejor, si no para todos (hecho imposible), sí para la mayoría. Y, ya puestos a pedir, espero encontrarme dentro de esa mayoría.

9 enero, 2020

Todo lo que uno pueda pensar ya lo escribió un poeta

Filed under: Cosa que de contar fuese — Nicolás Doncel Villegas @ 8:50

todo

07/01/20 – En mi última misa de promisión del pasado año estaba escuchando atentamente la primera de las lecturas, creo recordar que era del Libro del Eclesiástico, cuando escuché lo que sigue: “Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre, no lo abandones mientras vivas; aunque chochee,….” Estando ya acostumbrado a escuchar verbos tan serios y sonoros como “exasperar”, o sustantivos de tanta raigambre como “indulgencia”, me resultó llamativo que en una lectura misal apareciese verbo tan… ¿usual?, ¿vulgar? Miré a mi santa para preguntarle si realmente había escuchado el citado verbo pero casi no pude hacerlo  porque ella, como si esperase mi pregunta, ya estaba sonriendo y afirmando con la cabeza.

08/01/20 – Con los treinta libros de los que he dejado comentario durante 2019 en esta Girola haría un pódium con “El colgajo” (Philippe Lançon), “Lluvia fina” (Luis Landero) y “Ordesa” (Manuel Vilas). También podría hacer otro con “Hija de revolucionarios” (Laurence Debray), “Cuando sale la reclusa” (Fred Vargas) y “Sobre los huesos de los muertos” (Olga Tokarczuk). ¿Qué diferencia hay entre un pódium y el otro? Autores/autoras. También podría hacer otro por nacionalidades, por…

09/01/20 – A mi edad, uno sabe ya que la vida es corta. Y, en cambio, en ocasiones, las horas se hacen eternas. Lo he pensado más de una vez en los últimos años. Leyendo “La vida a ratos”, el autor, Juan José Millás, escribe sobre el asunto y cita unos versos de Jorge Luis Borges que vienen a decir lo mismo que uno pensaba: “…La vida es corta / y aunque las horas son tan largas, / una oscura maravilla nos acecha…”. A veces creo que todo lo que uno pueda pensar ya lo escribió un poeta.

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